Plataforma digital permite enviar peticiones de oración directamente al sepulcro de santa teresa de calcuta
Con motivo de cumplirse 10 años de la canonización de una de las figuras más emblemáticas de la caridad contemporánea, la red social de oración Hozana ha puesto en marcha una iniciativa global que permite a los creyentes hacer llegar sus súplicas e intenciones directamente al lugar donde descansan sus restos mortales.
La dinámica consiste en recopilar los mensajes enviados por los fieles de distintos rincones del planeta para trasladarlos físicamente hasta la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad, situada en la ciudad de Calcuta, en la India. Este espacio alberga la tumba de la fundadora y recibe de forma constante la visita de peregrinos y devotos.
Una iniciativa para acercar a los fieles al sepulcro de la santa
Sharael Sánchez, responsable de la plataforma en su versión hispana, detalló en declaraciones a ACI Prensa que este proyecto se lleva a cabo en estrecha colaboración con la congregación fundada por la religiosa. El propósito fundamental es garantizar que “quienes no pueden viajar hasta Calcuta puedan también confiar allí aquello que llevan en el corazón”.
Durante la edición anterior, la respuesta de la comunidad global superó las expectativas al registrarse más de 700 intenciones redactadas en múltiples idiomas, tales como español, inglés, francés y portugués. Ante esta cifra, la organización confía en superar la participación durante este aniversario especial.
“¿Cuántos corazones, desde tantos lugares distintos, se habrán encomendado así a Santa Teresa?”, reflexionó Sánchez al ponderar el alcance espiritual que genera esta conexión internacional con el santuario ubicado en territorio indio.
Un sitio de peregrinación mundial y memoria litúrgica
El lugar de reposo de la religiosa se ha consolidado a lo largo de los años como un punto neurálgico de oración y peregrinación internacional. Sobre su lápida se encuentra grabada una frase bíblica vinculada a las enseñanzas de Jesucristo que resume el sentido profundo de su labor humanitaria: “Ámense unos a otros como yo los he amado”.
Nacida en el año 1910 bajo el nombre de Anjezë Gonxhe Bojaxhiu y de raíces albanesas, la religiosa consagró su existencia a la atención de los sectores más vulnerables de la sociedad, prestando asistencia médica y espiritual a enfermos, personas en extrema pobreza, huérfanos y moribundos tras su traslado a la India.
En el año 1950 instituyó oficialmente la congregación de las Misioneras de la Caridad, cuya labor humanitaria se expandió de manera exponencial por numerosas naciones. Su compromiso inquebrantable con los desfavorecidos le otorgó un reconocimiento global que culminó con la concesión del Premio Nobel de la Paz en 1979.
Tras su fallecimiento el 5 de septiembre de 1997 —fecha establecida por la Iglesia católica para su memoria litúrgica—, sus restos fueron depositados en la sede central de su congregación. Años más tarde, el pontífice Francisco procedió a su canonización oficial el 4 de septiembre de 2016 durante una solemne eucaristía multitudinaria efectuada en la Plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano.








