3 septiembre, 2026

Los padres Eugene O'Hagan, Martin O'Hagan y David Delargy, del grupo The Priests, frente al Hotel Columbus de Roma, el 8 de octubre de 2008. Crédito: Michel Setboun/Getty Images.

Tras casi dos décadas de trayectoria artística a escala internacional, el trío clerical conocido como The Priests sigue utilizando el arte coral eclesiástico como un innovador vehículo de difusión espiritual. Lejos de abandonar sus obligaciones eclesiásticas, los religiosos integran su vocación litúrgica con las interpretaciones en vivo, concibiendo cada concierto como una extensión de su labor pastoral.

Durante una entrevista concedida a EWTN News, el padre David Delargy reflexionó sobre esta dualidad profesional y religiosa: “En mi caso, no dejo mi sacerdocio atrás ni a un lado cuando actúo o canto en el escenario. Mi sacerdocio está ahí y ejerzo mi ministerio a través de la música sacra ante quienes para mí son, por así decirlo, más que el público, la congregación”.

Los orígenes y el salto a la industria discográfica

El proyecto artístico está compuesto por los religiosos Martin O'Hagan, Eugene O'Hagan y David Delargy. Sus lazos musicales se remontan a su juventud, cuando compartieron aulas en un centro educativo del norte de Irlanda durante la década de 1970, consolidando su sintonía vocal años más tarde mientras completaban su formación teológica en Roma.

La repentina transición hacia la industria musical comercial ocurrió en 2008, gracias a la intervención de un cazatalentos de la discográfica Sony. Al respecto, Delargy detalló: “Uno de los responsables de un sello discográfico de Sony tuvo la idea de grabar un álbum en el que pudieran participar algunos sacerdotes. Así que enviaron a alguien, un cazatalentos. Cuando nos oyeron cantar a los tres juntos, se dieron cuenta de que llevábamos cantando juntos desde nuestra infancia. Y pensaron: 'Estos chicos suenan muy bien. Hagamos un álbum con ellos'”.

La formalización del proyecto se selló de manera singular: “De modo que firmamos un contrato en las escaleras de la Catedral de Westminster y llegamos a grabar cuatro álbumes juntos, empezando en 2008 con The Priests”, recordó el presbítero.

Éxito comercial y discografía consolidada

La acogida inicial superó todas las previsiones de la industria, alcanzando la impactante cifra de casi dos millones de copias vendidas a nivel global. A aquel debut le siguieron otras producciones discográficas relevantes como Harmony en 2009, Noël en 2010 y Alleluia en 2016, además de un recopilatorio editado en 2012 bajo el título Then Sings My Soul: The Best of The Priests.

Para los integrantes, el arte sonoro funciona como un canal providencial. “De alguna manera, la música conmueve a la gente profundamente y evoca emociones, sentimientos y pensamientos que de otro modo quizás no habrían surgido. Pienso que Dios utilizará nuestras pequeñas, nuestras pobres y modestas voces e instrumentos para sus propios y bondadosos pósitos y fines”, subrayó Delargy.

Una emotiva celebración en la capital italiana

Con motivo de cumplirse el centenario del Pontificio Colegio Irlandés —institución donde los tres artistas cursaron sus estudios—, la agrupación retornó a territorio romano. El padre Delargy enfatizó el fuerte vínculo con su alma mater: “Todos somos antiguos alumnos del Colegio Irlandés y cada uno de nosotros llevamos más de 35 años en nuestras diócesis de Down y Connor. Este año el Colegio celebra su centenario. Sin duda, una ocasión trascendental y, como todos sentimos un gran amor por él, aquí estamos”.

Los festejos comprendieron un recorrido devocional a través de templos históricos romanos, acompañados de una comitiva compuesta por sacerdotes y creyentes procedentes de Irlanda.

El sentido profundo del arte litúrgico

Profundizando en la dimensión espiritual de su labor, el sacerdote insistió en que las melodías sagradas trascienden el mero entretenimiento verbal: “La música puede expresar alabanza, puede expresar paz, puede expresar una oración para quienes están llenos de alegría, pero también puede acompañar a quienes atraviesan dificultades”.

Citando una máxima tradicional de la Iglesia, añadió: “Por eso la música sacra, en su esencia, es oración. Tengo que remontarme a San Agustín, quien dijo: 'Cuando cantas, rezas dos veces'”.

Finalmente, el clérigo valoró esta herramienta cultural como un puente hacia la fe: “A veces la música, me refiero en particular a la música sacra, será para muchas personas el único punto de contacto explícito con la fe cristiana. Así pues, el Señor utiliza todos estos medios para atraernos hacia él”.

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