11 septiembre, 2026

Foto referencial de un Bautismo. | Crédito: Pixabay.

Con el comienzo del nuevo periodo escolar, la Comisión Episcopal para la Evangelización, la Catequesis y la Diócesis de España ha puesto en marcha su iniciativa anual orientada a reconocer la labor de los formadores en colegios y parroquias, además de abordar un fenómeno en expansión: la llegada de menores no bautizados que manifiestan su deseo de participar en la catequesis de iniciación a la eucaristía.

Durante una entrevista concedida a medios especializados, el padre Francisco Romero Galván, secretario del citado organismo eclesial, detalló que “de media en España, alrededor del 15 % de los niños que piden hacer la Primera Comunión no está bautizado”.

Asimismo, el representante religioso indicó que las instituciones católicas disponen de los recursos necesarios para integrar esta circunstancia y recalcó la importancia de “animar a los padres a que sepan que eso se puede hacer”, debido a que existe un notable desconocimiento general sobre los procedimientos a seguir en estos casos.

Factores sociales y caída histórica de los sacramentos

La institución ha difundido materiales audiovisuales para ejemplificar las dudas habituales de las familias, como el caso de progenitores cuyos hijos muestran interés por los sacramentos a pesar de no haber recibido las aguas bautismales en su primera infancia.

“Hay muchas familias que a lo mejor no han bautizado a sus hijos no por convencimiento, sino porque las circunstancias se dieron así. Se pasó el primer año, después el segundo y al final, lo vamos dejando”, explicó el presbítero respecto a la inercia cotidiana que retrasa este rito.

Las estadísticas de la Conferencia Episcopal y del Instituto Nacional de Estadística reflejan una tendencia a la baja en la recepción de este sacramento. Mientras que en 2015 los bautizos equivalían al 55 % de los nacimientos registrados, la cifra descendió de forma drástica hasta el 29,4 % durante el año 2020 marcado por la crisis sanitaria. Tras un leve repunte posterior, el indicador se situó en el 46 % en 2024.

Esta evolución demográfica y religiosa anticipa un incremento de personas que se acercarán a los sacramentos en etapas posteriores, ya sea en la niñez, en la juventud para la confirmación o bien en la edad adulta. De hecho, la organización eclesiástica confirmó que “hemos bautizado a más de 9.000 adultos en la pasada Pascua”, recordando además que en los primeros siglos de cristianismo la práctica habitual era administrar el rito exclusivamente a personas mayores.

Mensaje de apoyo y guía para los formadores

En paralelo, el obispo y presidente de la comisión, monseñor Rico Pavés, dirigió una misiva a los agentes de pastoral con motivo del ciclo formativo, en la cual expresó su gratitud por una labor que calificó como “un verdadero regalo para la Iglesia” de carácter “silencioso, constante y a menudo exigente”.

El prelado recordó que la labor educativa va más merecidamente más allá de la simple instrucción teórica: “Sabéis muy bien que ser catequista no es simplemente transmitir unas lecciones; es acoger a niños, jóvenes y adultos para acompañarlos en el encuentro personal con Jesucristo”.

Ante las dificultades del entorno actual, el obispo exhortó a los colaboradores a rechazar el desánimo y formuló una recomendación clara: “No os canséis de sembrar. Aunque a veces parezca que los frutos tardan en llegar, la Palabra de Dios nunca vuelve a Él vacía. Vuestra misión es llevar esperanza a un mundo sediento de verdad, mostrando que el seguimiento de Cristo llena la vida de sentido”.

Finalmente, las directrices eclesiásticas enfatizan la necesidad de coordinar la actividad formativa en plena sintonía con las parroquias, fomentar el apoyo mutuo entre los equipos de enseñanza y respaldar a los hogares como núcleos primarios en la transmisión de valores espirituales.

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