10 septiembre, 2026

Chad Pecknold. Crédito: Cortesía de la Catholic University of America.

Un reconocido académico y teólogo católico que ha defendido doctrinalmente las estrictas medidas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump se ha integrado oficialmente al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), según confirmó la propia institución federal encargada de la protección fronteriza y el control migratorio.

El nuevo funcionario es Chad Pecknold, quien se ha desempeñado como profesor de teología en la Catholic University of America desde el año 2008. Ahora asumirá el rol de director principal de vinculación con el público dentro de la Oficina de Participación Pública del mencionado departamento gubernamental.

Mediante una comunicación oficial emitida para el National Catholic Register, Pecknold expresó su beneplácito por su incorporación a la dependencia federal. “Es verdaderamente un honor servir a mi país en esta función”, aseguró, al tiempo que confirmó estar “entusiasmado” por el nombramiento que marca un nuevo capítulo en su trayectoria profesional.

Fundado en 2003 como una respuesta institucional a los ataques terroristas del 11 de septiembre, el DHS centraliza la seguridad interior de la nación norteamericana. Entre sus atribuciones fundamentales figuran la supervisión y ejecución de las normativas de migración, controlando de manera directa agencias clave como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).

Una trayectoria académica en pausa temporal

De acuerdo con la información pública disponible en su perfil profesional digital, el docente solicitó un permiso especial y se encuentra “de licencia para ejercer un cargo público” en la institución universitaria católica donde labora habitualmente. Sus responsabilidades actuales dentro de la administración pública se centran de manera específica en la llamada “vinculación cultural”, habiendo iniciado sus actividades en agosto de 2026.

Esta designación ocurre en un escenario de marcadas tensiones institucionales entre el episcopado católico de Estados Unidos y el poder Ejecutivo federal respecto a los lineamientos y métodos aplicados en materia de control fronterizo y expulsiones de migrantes.

Mientras la administración actual ha priorizado una política de mano dura contra el ingreso irregular —lo que incluye planes de deportaciones masivas, un mayor blindaje en las fronteras y restricciones severas a las solicitudes de asilo—, la jerarquía eclesiástica ha manifestado su desacuerdo en repetidas ocasiones. En noviembre de 2025, la Conferencia de Obispos Católicos adoptó la medida extraordinaria de emitir un pronunciamiento conjunto para rechazar categóricamente “la deportación masiva e indiscriminada de personas”, abogando a su vez por el cese de toda retórica violenta o deshumanizante contra los extranjeros y las fuerzas del orden.

Poco después de dichos pronunciamientos, el Papa León XIV intervino en el debate público exhortando a los actores políticos y sociales a priorizar la dignidad humana en la gestión de las leyes migratorias, pidiendo encontrar vías para “tratar a las personas humanamente, de tratarlas con la dignidad que tienen” sin contravenir los procedimientos legales vigentes.

Fundamentos teológicos sobre soberanía y fronteras

A lo largo de los años, el teólogo ha argumentado públicamente que la protección de los límites territoriales de una nación no entra en colisión con los principios de la doctrina católica, sino que resulta indispensable para garantizar el bien común de la sociedad.

En declaraciones ofrecidas a EWTN News, el catedrático subrayó que los textos doctrinales de la Iglesia reconocen la potestad de los estados para determinar sus propios límites. “El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que las naciones tienen derecho a tener fronteras y a autodefinirse, por lo que no tiene sentido que la enseñanza católica apoye el objetivo progresista de ‘fronteras abiertas’”, puntualizó.

Asimismo, ha sostenido que si bien existe un deber moral ineludible de asistir a los vulnerables, la prerrogativa de la ciudadanía no constituye un derecho universal e incondicional derivado del simple cruce de una frontera nacional. En fechas recientes, el académico cuestionó mediante un ensayo crítico los argumentos jurídicos presentados por los obispos estadounidenses ante la Corte Suprema en defensa de la ciudadanía por nacimiento para hijos de personas indocumentadas, señalando lo que calificó como confusiones conceptuales entre derechos naturales y normativas legales convencionales.

Su visión sobre el orden político y cultural lo ubica dentro de la corriente intelectual denominada “posliberalismo”, un movimiento que critica el enfoque hiperindividualista de la política contemporánea en detrimento de la comunidad. Vinculado a redes académicas conservadoras y con cercanía a figuras políticas de relevancia nacional, el experto continúa promoviendo una participación activa de los creyentes en la esfera pública para guiar el destino de las instituciones hacia un orden inspirado en la filosofía cristiana.

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