Cientos de pescadores navegan junto a la Armada en honor a la Virgen del Valle


El Buque Escuela Simón Bolívar de la Armada Venezolana junto a cientos de peñeros, navegando las aguas de la isla de Margarita durante la procesión en honor a la Virgen del Valle, este 8 de septiembre de 2026. | Crédito: Noelenz Malaver (@noelenz).
Las aguas de la isla de Margarita se llenaron de fervor marinero este 8 de septiembre, cuando más de 480 embarcaciones artesanales, conocidas localmente como peñeros, acompañaron al Buque Escuela Simón Bolívar en una masiva procesión náutica para venerar a Nuestra Señora del Valle.
Esta advocación mariana es la patrona del oriente del país, de los hombres de mar y de la Armada Venezolana, consolidándose como una de las figuras de fe más entrañables de la nación sudamericana. Mientras en el Valle del Espíritu Santo miles de peregrinos acudían a dar gracias, la Diócesis de Guanare celebraba simultáneamente el día de la Virgen de Coromoto inaugurando su Año Jubilar, en jornadas marcadas por la sobriedad debido a los sismos registrados en junio.
La fe como timón en altamar
La travesía marítima partió desde Playa Valdés, en Porlamar, rumbo a la Bahía de Pampatar y al sector conocido como el Farallón, sitio donde yacen sumergidas dos efigies de la patrona. Durante el recorrido, los devotos renovaron su confianza en la protectora de los navegantes.
“La Virgencita del Valle es importante para todos nosotros los pescadores, porque es la principal marinera que nos acompaña todos los días cuando salimos a la mar, siempre le imploramos que la pesca sea abundante y que volvamos a casa, que nos cuide. Es nuestra principal protectora”, declaró a ACI Prensa uno de los pescadores, Freddy Marcano.
Para las familias margariteñas, la pesca es un oficio generacional que exige una profunda dimensión espiritual. Al respecto, Marcano subrayó que ambas realidades son inseparables:
“El que no tiene fe no es buen pescador. Para ser pescador hay que tener fe porque es cuestión de suerte cuando uno sale para la mar, uno no va seguro. Uno tiene que anclarse a la fe y a nuestros santos patronos, a nuestros santos protectores”.
Esta tradición náutica, instaurada en 1998 por iniciativa de la devota Carmen Natera y sus allegados, conmemora también el decreto emitido en 1981 por el Papa San Juan Pablo II, quien proclamó a la Virgen como patrona de la Armada Venezolana.
Tradición arraigada en el corazón margariteño
La devoción hacia la Virgen del Valle define la identidad de los habitantes de la isla, acompañándoles en cada momento de su rutina diaria, desde el amanecer hasta el regreso a puerto.
Otro pescador, también llamado Freddy Marcano, reflexionó sobre el significado cultural y espiritual de esta festividad, exhortando a las nuevas generaciones a valorar el esfuerzo honesto:
“Es costumbre ya, la creamos costumbre, y eso lo seguiremos haciendo hasta la hora de la muerte que es segura para todos. Es lo [más] preciado que tenemos nosotros aquí en la Isla de Margarita”, afirmó, al tiempo que añadió: “Este viejo que está aquí le pide a esos jóvenes que dejen los vicios malos y que se enfoquen en lo mejor, que es el trabajo, que es lo mejor que se puede ver en la juventud”.
Por su parte, Jennifer del Valle, hija del pescador, resumió el peso emocional que la advocación tiene en su núcleo familiar:
“Bueno, para nosotros la Virgen siempre ha significado prácticamente todo. El día a día de nosotros es: ‘La Virgen me proteja’, ‘Con Dios y la Virgen’; es nuestro día a día. Significa tradición, significa fe, significa muchas cosas para nosotros”.
Un llamado a la solidaridad frente a la adversidad
En paralelo a los actos festivos, la Iglesia católica hizo un llamado a la acción humanitaria. Desde la Basílica de Nuestra Señora del Valle, el obispo de Margarita, monseñor Fernando Castro, instó a los fieles a canalizar su devoción mediante la ayuda concreta a los damnificados por los terremotos del pasado 24 de junio.
“Ahora es que hace falta más apoyo. Pasado el primer impacto dolorosísimo, estamos en la hora del día a día, del paso a paso de la realidad dura que hay que conquistar”, enfatizó el jerarca católico durante su homilía, pidiendo un verdadero “regalo de amor” para las familias afectadas.








