Papa León XIV anula las reducciones en los sueldos cardenalicios aplicadas durante la crisis sanitaria
La administración central de la Iglesia católica ha dado un giro significativo en su política financiera interna. El pontífice León XIV ha tomado la determinación de suprimir formalmente las disminuciones en las retribuciones económicas que su predecesor, el Papa Francisco, había implementado en el año 2021 sobre los cardenales y diversos directivos de la Curia Romana.
Esta disposición fue oficializada a través de un decreto emitido por la Santa Sede el pasado 14 de septiembre. Con esta resolución, quedan sin vigor las restricciones financieras impuestas en el periodo más crítico de la pandemia por COVID-19, un momento en el que las arcas vaticanas lidiaban con un saldo negativo estimado en unos 60 millones de dólares.
El impacto financiero en la jerarquía eclesiástica
Para comprender la magnitud de la medida anterior, es necesario analizar el esquema retributivo habitual dentro de la Ciudad del Vaticano. La asignación económica mensual ordinaria que percibe un purpurado se sitúa tradicionalmente alrededor de los 5.768 dólares, cifra equivalente a unos 5.000 euros. Mediante el decreto restrictivo firmado en marzo de 2021, dichos estipendios sufrieron una merma porcentual exacta del 10 %.
En su momento, el Papa Francisco justificó aquella decisión argumentando que era imperativa para salvaguardar un «futuro económicamente sostenible» para la institución, enmarcando la estrategia dentro de un panorama global fuertemente castigado por la contracción económica derivada de la emergencia sanitaria.
Alcance de la medida extraordinaria original
El ajuste financiero no recayó exclusivamente sobre el Colegio Cardenalicio. La normativa transitoria afectó de manera escalonada a distintos estratos del personal que labora tanto en los dicasterios de la Santa Sede como en la administración del Estado de la Ciudad del Vaticano.
De acuerdo con los registros oficiales de aquel entonces, los directivos y altos cargos experimentaron una merma del 8 % en sus emolumentos mensuales. Por su parte, el clero secular y los consagrados que prestaban servicios profesionales en el aparato administrativo vaticano afrontaron una disminución del 3 % en sus percepciones.
Una nueva etapa para la estabilidad económica
Al fundamentar la reciente directriz, el Papa León XIV argumentó que las limitaciones temporales adoptadas en el pasado «pueden ahora dejarse sin efecto». Asimismo, expresó su plena confianza en que los diferentes organismos y dicasterios vaticanos sabrán hallar cauces alternativos para preservar la viabilidad financiera a largo plazo sin necesidad de recurrir a la retención de sueldos.
Los analistas apuntan que esta decisión marca el cierre definitivo de un ciclo de emergencia extraordinaria, aunque desde la Santa Sede se recalca que esto no exime a los gestores de mantener una fiscalización rigurosa y transparente sobre el erario eclesiástico, garantizando en todo momento la responsabilidad en el uso de los fondos disponibles.








