14 septiembre, 2026

La cantautora católica Marija Clara ha dado a conocer una fresca adaptación de Salve Regina, uno de los cantos marianos más tradicionales de la cristiandad, contando con la colaboración estelar de la intérprete argentina Athenas, quien cuenta con una nominación a los Latin Grammy.

Este lanzamiento, ya disponible en las principales plataformas digitales, aporta una sonoridad moderna a esta plegaria que ha trascendido durante casi un milenio en la vida devota, sirviendo de inspiración a célebres compositores históricos de la talla de Antonio Vivaldi, Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Schubert.

Lejos de surgir como un encargo premeditado, la propia autora confiesa que el proyecto germinó de forma espontánea mientras improvisaba frente al teclado en su estudio.

“Cuando me senté al piano para escribir un himno mariano, pensé que iba a escribir todo yo. Pero fue primero el Espíritu Santo que vino, porque yo ya me sentí en el piano y escuché la armonía, escuché la melodía, pero estaba intentando poner letras propias”, señaló.

Con el paso de los días, comprendió que aquellos compases inéditos la conducían de manera directa hacia las líneas de la célebre antífona litúrgica.

“Yo nunca me imaginé que iba a hacer una versión nueva. Estaba un poquito tímida cuando vino la melodía, pero después yo supe tenía que ser Salve Regina”, afirmó.

Aceptar este encargo supuso para la vocalista lidiar con el vértigo de reversionar una obra profundamente arraigada en el acervo eclesiástico.

“Pensé: quizás esto es muy profundo, es algo que todos van a saber. Todos conocen el canto gregoriano. Entonces tal vez no es mi lugar para hacer esto. Pero el Espíritu Santo me estaba llamando tanto, con esta emoción, con este sentido de que yo tenía que hacerlo”, recordó.

“Lo acepté sólo diciendo sí al Espíritu Santo que me llamó a escribir esto”, añadió.

Fusión de texturas acústicas entre el soul y el jazz

La propuesta sonora entrelaza arreglos de cuerdas con matices propios del soul y la improvisación jazzística, estilos que reflejan el trasfondo biográfico y familiar de la compositora.

Originaria de Lituania y criada en el seno de un hogar vinculado a la interpretación instrumental, la artista destacó que esta amalgama responde a la necesidad de ser fiel a sus propios dones.

“Esta versión une sonidos diferentes, géneros diferentes, colores diferentes. Y fue también así porque yo tenía que ser fiel a mi corazón y a todos los talentos que Dios me dio”, afirmó.

El vínculo con el jazz posee además una fuerte carga emotiva vinculada a su progenitor, considerado un referente de dicho género en su nación natal, donde la música y la fe católica compartieron un profundo simbolismo histórico.

“Jazz y catolicismo en Lituania llevan el mismo sentimiento de libertad por los años soviéticos. Fue la Iglesia la que sostuvo nuestros corazones en los pensamientos de libertad y también la música es una mezcla muy interesante con este género y la Iglesia”, explicó.

Durante el proceso de grabación, la prioridad absoluta fue mantener la pureza de la inspiración inicial por encima de cualquier artificio comercial.

“Quería hacerlo exactamente como vino esta melodía. No quería simplemente hacer arreglos porque sí. Siempre estaba tratando todo con mucho cariño y pensando: quiero que este himno lleve lo más bello para la Virgen”, expresó.

“Escucho cuerdas porque es lo más puro, es algo que uno escucha y su alma se levanta. Quería que每个 sonido, cada decisión en los arreglos y en la producción sea para decir: ‘Gracias, María’, y llevar estas flores a ella, a nuestra Reina”, añadió.

La figura maternal como puente hacia Cristo

El vínculo devocional de la compositora lituana con la Madre de Dios se consolidó de forma paulatina durante su juventud, a pesar de haber crecido en un entorno practicante.

“Mi mamá siempre me decía: ‘vos tenés el nombre de la Virgen’, porque yo me llamo María también. Siempre me acompañó”, contó.

Tras experimentar un punto de inflexión espiritual a los 12 años durante unas jornadas de recogimiento, descubrió la dimensión consoladora de la advocación mariana.

“Encontré el rosario y la dulzura de la Virgen. Cómo ella puede enseñarnos a amar a Dios”, afirmó.

Bajo su perspectiva, el himno cumple una función estrictamente cristocéntrica.

“El himno Salve Regina nos lleva a Jesús como la Virgen nos lleva a Jesús. Esta convicción muy intensa que sentí —que hay alguien ahí que necesita escuchar este himno— tiene exactamente este llamado: conocer a Jesús para los que no los conocen; volver a Jesús para los que se durmieron en su fe; elegir a Jesús y decir sí a Él, como lo hizo la Virgen”, explicó.

Un recorrido geográfico que alimenta la espiritualidad

La biografía de Marija Clara destaca por su pluralidad cultural, habiendo residido en territorios tan diversos como Alemania, Argentina, Escocia, Inglaterra e Irlanda, antes de afincarse temporalmente en Honduras, lugar donde gestó gran parte de su álbum discográfico inicial titulado Nostalgia.

La vivencia eclesial en territorio latinoamericano dejó una huella imborrable en su perspectiva religiosa.

“La fe en Lituania es algo profundamente parte de nuestra identidad. Es la fe que nos empujó para decir no a la Unión Soviética”, explicó.

Asimismo, reconoció su admiración por el fervor de las comunidades locales centroamericanas.

“Casi quiero llorar viendo la fe de la gente acá. Es impresionante. Las Misas son impresionantes, cómo se llenan, cómo hay siempre gente en las capillas del Santísimo. Es gente joven, es lindísimo”, relató.

La profunda devoción profesada hacia la Virgen de Suyapa sirvió también como motor creativo durante las sesiones de composición del disco.

Una alianza artística gestada en Buenos Aires

La incorporación de Athenas al proyecto se materializó de forma imprevista mientras se ultimaban los detalles técnicos en suelo argentino.

“Estábamos escuchando Salve Regina y pensé: ¿qué piensas si invitamos a Athenas? Mi productor me miró y me dijo: ‘Sí, porque ella 100 % va a decir que sí’”, recordó entre risas.

El resultado final contó también con el valioso aporte del músico y productor Tobías Buteler, cónyuge de la artista argentina.

“Tobías escribió el arreglo para cuerdas, que es impresionante. Creo que es una de mis partes favoritas de esta interpretación de Salve Regina”, afirmó.

Pese a los obstáculos logísticos y tensiones previas al lanzamiento comercial, ambas intérpretes decidieron encomendar el proyecto a la oración.

“Le dije: creo que tenemos que rezar para que salga todo bien. Y ella me dijo: sí, totalmente. Es un himno para María. Tenemos que rezar mucho”, recordó.

Esta experiencia reforzó la convicción de que la obra debía ver la luz independientemente de su alcance masivo.

“Eso sólo me confirmó que este lanzamiento, este himno, tiene que salir. La gente tiene que escucharlo. Y no importa si es una persona o dos personas que realmente lo tienen que escuchar, porque quizás es un llamado a conocer a Jesús que nosotros no sabemos”, concluyó.

El sencillo forma parte del repertorio de Nostalgia, el primer álbum de estudio de la artista, el cual incluye además cortes como Prayer, pieza orientada igualmente a la mediación de la Madre del Salvador.

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