Llamado pontificio a la pluralidad y advertencia sobre el peligro de la inteligencia artificial


El Papa durante la Audiencia General de este miércoles en la plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN
Durante su tradicional encuentro con los fieles en la Ciudad del Vaticano, el máximo representante de la Iglesia católica reflexionó profundamente sobre la pluralidad global. En su discurso, aseveró que las diferencias culturales y sociales no deben interpretarse jamás como un peligro, sino como una potencial fuente de enriquecimiento para toda la sociedad.
La confrontación y los peligros del mundo virtual
Ante cientos de asistentes congregados en el recinto, el Pontífice lamentó que los desacuerdos escalen frecuentemente hacia posturas agresivas. Al respecto, puntualizó que “la confrontación, que a veces degenera en violencia, es fruto del poder del pecado y de cómo este condiciona las mentalidades y las acciones, a todos los niveles, causando destrucción y muerte”.
Asimismo, profundizó en la relevancia de fomentar lazos genuinos en una época marcada por la tecnología. Si bien reconoció que la innovación tecnológica ayuda a superar distancias geográficas, advirtió sobre una preocupante tendencia hacia la despersonalización digital, haciendo hincapié en el riesgo de “delegar en algoritmos decisiones que corresponden exclusivamente a la conciencia humana”.


El Papa recorrió en papamóvil la plaza de San Pedro para saludar y bendecir a los peregrinos presentes. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN
Vigencia de la doctrina conciliar y dignidad humana
La intervención papal se enmarca dentro de su ciclo doctrinal enfocado en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, promulgada a finales de 1965. Desde esta perspectiva histórica, el Obispo de Roma recordó que el texto conciliar define el bienestar colectivo como “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten tanto a los grupos como a cada uno de sus miembros alcanzar más plena y fácilmente su propia perfección”.
Continuando con los ejes fundamentales del documento eclesial, se destacaron tres exigencias prioritarias para el desarrollo armónico de las naciones:
- La salvaguarda absoluta de la vida y el rechazo a prácticas que vulneran la integridad física y moral de las personas.
- La promoción constante de “el respeto y el amor incluso hacia los adversarios o hacia quienes tienen formas de pensar y actuar distintas de las propias”.
- La consolidación de la justicia social mediante la superación definitiva de posturas individualistas.


El Papa, durante la Audiencia General. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News.
Reconocimiento a la labor de los capellanes penitenciarios
Hacia el cierre de la audiencia, la máxima autoridad de la Iglesia dirigió mensajes específicos a diversos sectores sociales presentes en la plaza. De manera particular, manifestó su profunda gratitud hacia los sacerdotes que desempeñan su labor pastoral en los centros penitenciarios del mundo.
A ellos les solicitó expresamente que “sean siempre una presencia viva del Evangelio y de la esperanza cristiana”, resaltando el valor de su acompañamiento espiritual a los reclusos que se comunican de forma constante con la Sede Apostólica para externar sus aflicciones.








