18 septiembre, 2026

El patriarca de Jerusalén insta a los fieles de Tierra Santa a transformar la cruz en fuente de existencia

Durante una solemne ceremonia litúrgica celebrada en vísperas de la festividad litúrgica dedicada a la Exaltación de la Santa Cruz, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, dirigió un mensaje profundo a la comunidad creyente local, exhortándoles a comprender este símbolo religioso no como un emblema de fatalidad, sino como la máxima manifestación de la entrega divina.

Un mensaje de esperanza desde Cisjordania

La Eucaristía tuvo como escenario la emblemática iglesia de Cristo Redentor, situada en la localidad cisjordana de Taybeh, un enclave demográfico caracterizado por conservar una histórica y significativa presencia cristiana. El purpurado estuvo acompañado en el altar por destacadas autoridades eclesiásticas, entre ellas el obispo William Shomali, quien ejerce como vicario patriarcal, además de los sacerdotes Davide Meli y Bashar Fawadleh, este último responsable pastoral de la feligresía local.

Durante su homilía, el máximo representante católico en la región recalcó que el madero sagrado representa el triunfo definitivo del afecto incondicional sobre el odio. “La cruz es nuestra victoria, y es la victoria del amor”, expresó de manera enfática ante los asistentes. Asimismo, puntualizó que Jesucristo asumió voluntariamente el dolor del Calvario impulsado por su afecto hacia la humanidad, recordando a los creyentes que su propia identidad se define precisamente por asumir esta impronta en su cotidianidad, tanto en el núcleo familiar como en sus respectivas comunidades.

Resiliencia ante las dificultades cotidianas

El líder católico reconoció que los habitantes de la zona no deben salir en búsqueda de adversidades, puesto que la compleja realidad geopolítica y social ya les impone múltiples tribulaciones. No obstante, enfatizó que dichas vivencias dolorosas pueden transformarse en vías propicias para experimentar el respaldo divino. En este sentido, la visita pastoral supuso un bálsamo para una población que padece de manera constante las consecuencias derivadas de las tensiones en la región, tales como las agresiones perpetradas por colonos, las severas limitaciones impuestas a la libre circulación, la escasez de fuentes de empleo y la consecuente partida de numerosos ciudadanos hacia otras latitudes en busca de un futuro más estable.

Al dar la bienvenida institucional al prelado, el padre Bashar Fawadleh puso de relieve el significado profundo de su visita en un momento tan delicado para la región. “Su presencia hoy es mucho más que simplemente participar en nuestra fiesta; es un signo de comunión, consuelo y esperanza”, manifestó el párroco local.

Tradición y fervor en las calles de Taybeh

Concluida la ceremonia litúrgica dentro del templo, la congregación salió al exterior para llevar a tradicional procesión provista de antorchas y velas. El recorrido avanzó por los senderos de la población hasta alcanzar el histórico recinto sagrado dedicado a San Jorge, un punto de referencia espiritual muy arraigado en la zona y conocido popularmente como Al-Khader.

En dicho punto final del trayecto se entonaron cánticos de plegaria comunitaria, se procedió a la bendición y reparto de frutos de granada entre los presentes y, finalmente, se encendió la tradicional hoguera festiva que simboliza la fe perdurable de los cristianos en medio de las complejas circunstancias que afectan históricamente a Tierra Santa.

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