17 septiembre, 2026

Durante la conmemoración del 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, festividad nacional que tiene lugar cada 16 de septiembre, la Iglesia católica local ha propuesto diversas acciones concretas para manifestar el afecto por la nación. La fecha patria evoca el levantamiento insurgente liderado en 1810 por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla en la población de Dolores.

Ante esta festividad cívica, la jerarquía eclesiástica poblana emitió un pronunciamiento público en el cual enfatizó que el verdadero compromiso con la patria va más allá de conmemorar fechas históricas o sumarse a las festividades tradicionales. La institución religiosa recalcó que el civismo debe traducirse en una participación activa enfocada en el bienestar comunitario, prestando especial atención a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Principios para la convivencia y el desarrollo nacional

La institución eclesiástica subrayó que el afecto por el territorio mexicano se manifiesta mediante conductas concretas fundamentadas en los valores religiosos. El primer lineamiento sugerido consiste en construir la paz de manera activa. En un escenario nacional atravesado por problemáticas de inseguridad, la arquidiócesis indicó que cualquier ciudadano puede aportar a la concordia modificando la forma en que se relaciona con su entorno inmediato.

Como segunda directriz, el comunicado eclesiástico exhortó a la ciudadanía a servir al prójimo desfavorecido. La institución advirtió que resulta incompatible professar afecto por el país manteniendo una postura de apatía frente a las penurias que enfrentan otros sectores de la población.

El tercer aspecto destacado por la diócesis está vinculado con el ejercicio laboral íntegro. Según la postura institucional, el desarrollo del bienestar colectivo depende directamente de las decisiones éticas que los ciudadanos toman en sus espacios de trabajo cotidianos, donde la probidad debe ser un eje rector.

Protección ambiental y participación espiritual

En cuarto término, el mensaje enfatizó la necesidad de asumir el cuidado de la Casa Común. Este principio retoma la doctrina social de la Iglesia impulsada firmemente desde el año 2015 tras la promulgación de la encíclica Laudato si’ por parte del papa Francisco, documento doctrinal enfocado en la preservación ecológica. Desde esta perspectiva, los recursos naturales del territorio nacional representan un legado que exige protección y responsabilidad.

Finalmente, como quinta recomendación, la jerarquía católica invitó a la feligresía a mantener una oración constante por el bienestar general. Esta práctica espiritual debe incluir peticiones específicas por las autoridades gubernamentales, los núcleos familiares y las nuevas generaciones, así como por aquellas personas que padecen las consecuencias de la violencia, los colectivos que buscan a sus seres queridos desaparecidos y los ciudadanos que laboran diariamente para fomentar la pacificación social.

Nuevos