La única escuela católica de Gaza reanuda sus clases tras casi tres años de inactividad
Tras un prolongado cierre de casi tres años motivado por el conflicto armado en la región, la única institución educativa católica situada en la castigada Franja de Gaza ha vuelto a abrir sus puertas para recibir a su comunidad estudiantil.
El centro académico, perteneciente a la parroquia de la Sagrada Familia —el único templo católico en todo el territorio—, retomó sus actividades el pasado 15 de septiembre, albergando a aproximadamente 1.000 estudiantes. La información fue difundida inicialmente por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), tras una visita oficial de su delegación a la zona para constatar las condiciones humanitarias.
Un rayo de esperanza en un entorno devastado
El párroco de la Sagrada Familia, el P. Gabriel Romanelli, dialogó con los representantes de ACN sobre el significado de esta reapertura y los desafíos que implica en medio de un panorama de destrucción generalizada. El sacerdote manifestó su deseo de que el regreso a las aulas aporte una sensación de normalidad, matizando de inmediato la cruda realidad que se vive diariamente.
“Casi no hay ningún lugar en Gaza que no haya sido destruido; la destrucción está por todas partes. Pero hemos trabajado mucho para convertir la escuela en un ambiente limpio, donde los niños —que han pasado por tanto— puedan sentirse seguros”, afirmó el P. Romanelli.
La misión de la delegación pontificia tuvo como objetivo principal evaluar de cerca las múltiples carencias que padece la población civil debido a las hostilidades persistentes con Israel, un contexto donde la infraestructura civil ha sufrido daños catastróficos.
Diversidad estudiantil y unificación comunitaria
A pesar de su adscripción confesional, la matrícula escolar refleja la pluralidad demográfica de la zona. De acuerdo con los datos aportados por George Akroush, director de la oficina de desarrollo de proyectos del Patriarcado Latino de Jerusalén, la gran mayoría de los alumnos matriculados son de confesión musulmana, mientras que los estudiantes cristianos constituyen alrededor del 13% del total.
“Por primera vez, todos los estudiantes cristianos de Gaza estudiarán juntos en una única escuela cristiana. Esto genera un fuerte sentido de comunidad y demuestra que la Iglesia permanece cerca de ellos, acompañándolos en medio de todo lo que están viviendo”, señaló Akroush.
Cabe destacar que, antes del estallido del conflicto actual, la oferta educativa cristiana en Gaza comprendía cinco instituciones: tres de carácter católico, una protestante evangélica y una ortodoxa.
Atención integral frente al trauma psicológico
Para la dirección del centro y las organizaciones colaboradoras, el proceso educativo va mucho más allá de la impartición de materias académicas. El P. Romanelli hizo hincapié en las profundas secuelas emocionales que arrastran tanto los alumnos como el personal docente.
“Todos en Gaza cargan con mucho trauma”, aseveró el sacerdote, quien detalló que la institución ha integrado un programa especializado de asistencia psicosocial. Este servicio se ha convertido en un pilar fundamental para atender a los menores y a unos profesores que, según sus palabras, muestran un desgaste emocional extremo tras los años de guerra.
Asimismo, el responsable religioso considera que ver a los menores transitando hacia las aulas con sus uniformes habituales representa un poderoso símbolo de continuidad y esperanza para las familias desplazadas que comienzan a retornar a sus lugares de origen.
Ante la magnitud de las carencias, la comunidad escolar ha solicitado extender las actividades más allá del horario lectivo. Según el párroco, los propios alumnos han pedido mantener las instalaciones abiertas para propuestas recreativas, puesto que la zona carece por completo de espacios seguros de esparcimiento en medio de los escombros.








