Iglesia chilena convoca al tradicional Tedeum ecuménico por la independencia nacional


Tedeum anterior en Chile. Crédito: Iglesia de Santiago.
Como cada año en la fecha en que la nación conmemora su primer hito de autonomía gubernamental, la Catedral Metropolitana de Santiago se prepara para acoger una nueva ceremonia de acción de gracias. Esta solemne liturgia reúne a la comunidad en una plegaria conjunta por el bienestar y el porvenir de la república.
Una celebración histórica en el corazón de la capital
En el marco de la conmemoración del 216° aniversario de la conformación de la Primera Junta de Gobierno, la eucaristía se llevará a cabo este viernes a las 11:00 horas. La ceremonia estará bajo la guía litúrgica del Arzobispo de Santiago, el Cardenal Fernando Chomali, y contará con la presencia de dignatarios de diversas tradiciones religiosas y cristianas del país.
Entre los asistentes confirmados figuran los principales líderes del aparato estatal, con la participación principal del mandatario chileno, José Antonio Kast, además de numerosos invitados especiales del ámbito civil y militar.
Orígenes y evolución hacia la diversidad religiosa
Esta práctica cívico-religiosa hunde sus raíces en los albores de la emancipación nacional, habiéndose instituido formalmente en el año 1818. No obstante, fue a partir de 1971 cuando adoptó un formato integrador y plural, transformándose en un acto de carácter ecuménico que convoca a múltiples expresiones de fe.
Uno de los elementos patrimoniales más significativos que forman parte de este ritual es la Cruz del Cabildo, una pieza artesanal de madera tallada que data del siglo XVIII. Ante este histórico crucifijo prestaron juramento los integrantes de la Primera Junta el 18 de septiembre de 1810. Dicha reliquia se exhibe de manera excepcional al interior del templo catedralicio durante el desarrollo del oficio religioso, para luego ser trasladada de regreso al Santuario Nacional de Maipú, donde permanece resguardada el resto del año.
Un espacio de encuentro plural y memoria histórica
La apertura del evento hacia otras comunidades de fe surgió por impulso del entonces Arzobispo de Santiago, el Cardenal Raúl Silva Henríquez. Desde entonces, obispos y pastores pertenecientes a denominaciones como la Iglesia Ortodoxa, Luterana, Anglicana, Metodista y Evangélica participan activamente del oficio. Asimismo, la convocatoria incluye tradicionalmente a delegaciones de las colectividades judía y musulmana.
A lo largo de los años, el servicio religioso ha sabido acompañar los momentos más complejos de la historia nacional. Un ejemplo de ello ocurrió en 1973, pocos días después del golpe de Estado, cuando la homilía se redefinió bajo el sentido de Oración por la Patria, convirtiéndose en un espacio de recogimiento para pedir por las víctimas fatales y por el destino democrático de la nación.
En la actualidad, esta persistente tradición se mantiene como una valiosa oportunidad para encomendar a la divinidad las alegrías, dificultades y esperanzas de la sociedad chilena, promoviendo un horizonte donde se resguarde firmemente la dignidad humana y se fortalezca el compromiso permanente con el bien común.








