

Imagen de San Juan Macías con su clásica canasta milagrosa. Crédito: EWTN Noticias.
La figura de San Juan Macías (1585-1645), el fraile dominico cuya festividad conmemora recientemente la Iglesia católica, sigue rodeada de un profundo misticismo. Fray Luis Enrique Ramírez, rector de la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo, ubicado en el centro histórico de Lima, compartió detalles sobre los prodigios más extraordinarios vinculados a este santo durante el periodo virreinal peruano y su proceso de canonización.
El misterioso caso de la viga que se alargó
Entre los relatos más llamativos expuestos por el sacerdote se encuentra el ocurrido en el antiguo convento de la Recoleta, donde una pieza estructural de madera llegó más corta de lo necesario desde Nicaragua, principal proveedor de estos materiales en esa época.
Ante el contratiempo y la pérdida económica que implicaba realizar un nuevo pedido transcontinental, “San Juan Macías se enteró y se puso en oración. Y la viga creció. Incluso están hasta las huellas”, detalló el rector, añadiendo que dicho elemento puede apreciarse hoy en día en el museo del recinto dominico.
La legendaria canasta de recursos inagotables
La iconografía tradicional suele retratar al religioso portando una canasta con la cual recorría las calles limeñas para socorrer a los sectores más vulnerables. Al respecto, fray Luis Enrique señaló que de aquel cesto brotaba aquello que cada persona requería de manera providencial, ya fuera alimento, vestimenta o sustento económico, configurando un fenómeno cotidiano de asistencia social.
La multiplicación del arroz que impulsó su canonización
El acontecimiento clave que respaldó la elevación a los altares del fraile por parte del Papa San Pablo VI en 1975 tuvo lugar en su localidad natal, Ribera del Fresno, en la provincia española de Badajoz. En un contexto marcado por la escasez a principios del siglo XX, un orfanato local dependiente de la parroquia enfrentaba dificultades extremas.
Tras las súplicas de la cocinera al entonces beato, una pequeña porción de arroz comenzó a multiplicarse desmesuradamente hasta desbordar el recipiente y alimentar a todos los presentes con excedentes. El religioso apuntó que verificar este suceso “demoró mucho porque simplemente era increíble” debido a la magnitud de la reproducción material.
La reliquia mobiliaria y los favores concedidos
En la actualidad, numerosos fieles acuden al templo limeño para depositar sus peticiones sentados en una réplica que contiene un fragmento original del asiento que utilizaba el santo, funcionando como una auténtica silla-relicario. Según el testimonio del superior, se han registrado casos de parejas en regiones tan distantes como Bolivia, Estados Unidos y la propia capital peruana que lograron concebir descendencia tras encomendarse en este espacio.
De pastor europeo a fraile en suelo americano
El cuerpo del religioso, conservado en un 80% dentro del relicario basilar, llegó al continente americano tras un periplo impulsado por visiones misiones de San Juan Evangelista. Antes de adoptar la vida religiosa a los 35 años como hermano laico y recibir la guía de San Martín de Porres, laboró como pastor, oficio que originó su denominación popular derivada de su apellido original, Juan Arca Sánchez.
Un referente de vigencia universal
Para el rector del convento, el legado del fraile trasciende su época al encarnar una actitud de profunda empatía sin distinción de clases sociales, recordando que la condición de vulnerabilidad abarca tanto la carencia material como la necesidad espiritual de trascendencia.








