22 septiembre, 2026

San Mateo apóstol: la historia del recaudador de impuestos que se convirtió en evangelista

La Iglesia católica celebra cada 21 de septiembre la festividad de San Mateo, una de las figuras más fascinantes y transformadoras del Nuevo Testamento. Su paso de la marginación social a la cúspide del apostolado representa uno de los mensajes más profundos de misericordia y redención en la tradición cristiana.

De recaudador imperial a discípulo de Cristo

Antes de su encuentro con el maestro de Nazaret, Mateo era conocido por su nombre hebreo, Leví, hijo de Alfeo. Desempeñaba el oficio de publicano, lo que significaba que trabajaba como recolector de impuestos para el Imperio romano. En la sociedad judía de aquella época, este cargo era profundamente repudiado. Los publicanos no solo colaboraban con la potencia ocupante, sino que solían enriquecerse a costa de sus compatriotas mediante el cobro de tasas abusivas, por lo que eran catalogados públicamente como pecadores y traidores a su propio pueblo.

Sin embargo, la mirada de Jesús cambió radicalmente su destino. Con una simple invitación a seguir sus pasos, el Mesías desafió los prejuicios sociales y religiosos de su tiempo. Sin dudarlo, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos, abandonando sus lucrativas mesas de cobro para emprender un camino de radical pobreza, servicio y fe inquebrantable.

El legado del primer evangelio

Consagrado posteriormente como uno de los doce apóstoles elegidos por el Señor, su contribución más perdurable a la cristiandad fue la redacción del primer texto de la buena nueva. Como autor sagrado, escribió un evangelio en que se proclama principalmente que Jesucristo es hijo de David, hijo de Abrahán, dando plenitud al Antiguo Testamento. Su relato está estructurado de manera magistral para demostrar a la comunidad judía que Jesús es el cumplimiento exacto de las profecías mesiánicas ancestrales.

A través de su pluma, la tradición cristiana heredó textos fundamentales como el Sermón de la Montaña, consolidando una guía moral y espiritual que ha guiado a millones de creyentes a lo largo de los siglos. Su testimonio demuestra que nadie queda excluido de la gracia divina, sin importar su pasado o sus faltas.

Contexto histórico y la transformación espiritual

Para comprender la magnitud de la conversión de Mateo es necesario analizar el complejo escenario sociopolítico de la Judea del siglo I. Bajo el dominio de Roma, la región vivía bajo una fuerte tensión patriótica y religiosa. Los cobradores de impuestos no solo sufrían el desprecio económico, sino que la ley rabínica los consideraba ritualmente impuros debido al contacto constante con paganos y dinero extranjero. Que Jesús eligiera a un hombre estigmatizado de esta manera provocó el escándalo de los fariseos, dando pie a una de las enseñanzas centrales del cristianismo: el Hijo del Hombre no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la conversión.

Desde una perspectiva espiritual, la figura de San Mateo encarna el triunfo de la gracia sobre la miseria humana. Su respuesta inmediata al llamado divino, descrita con sobriedad en las Escrituras, simboliza el desprendimiento total de los bienes materiales y del qué dirán social. Al levantarse de su puesto de recaudación, Mateo dejó atrás una vida centrada en la codicia para abrazar una existencia de entrega absoluta, convirtiéndose en patrono de contadores, banqueros y recaudadores de impuestos que buscan la rectitud en su labor.

Nuevos