

El edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia. Crédito: Alan Holdren/EWTN News
La máxima autoridad de la Iglesia católica ha decidido renovar su presencia diplomática en el viejo continente con un nombramiento clave para las relaciones internacionales de la Santa Sede. El Papa León XIV designó este 24 de septiembre a monseñor Paul Butnaru, originario de Rumanía, como el nuevo observador permanente del Vaticano ante el Consejo de Europa.
Esta institución europea cumple un rol fundamental en el escenario internacional, ya que opera de manera completamente independiente de la Unión Europea. Establecido formalmente en 1949 tras el final de la Segunda Guerra Mundial, este organismo tiene como misión principal salvaguardar la democracia, garantizar los derechos humanos y consolidar el Estado de derecho en toda la región. Su centro de operaciones se encuentra ubicado en la ciudad francesa de Estrasburgo.
Aunque la Santa Sede mantiene lazos diplomáticos formales con la entidad desde el año 1970, no cuenta con la calidad de miembro pleno, estatus que las normas internas reservan exclusivamente para los Estados democráticos. A pesar de ello, la colaboración bilateral ha permitido un diálogo constante sobre los valores fundamentales que rigen a las sociedades modernas.
Antecedentes de la cooperación institucional y el reto migratorio
La relación entre el Vaticano y el organismo europeo cuenta con momentos de profunda reflexión sobre las crisis humanitarias globales. En el año 2014, el entonces pontífice Francisco realizó una visita oficial a la sede en Estrasburgo, donde aprovechó la tribuna para exigir una respuesta mucho más solidaria y humana frente a la creciente tragedia de la migración irregular.
En aquella ocasión, el líder católico pronunció una advertencia severa sobre la situación de las personas que arriesgan su vida en el mar: “¡No podemos permitir que el Mediterráneo se convierta en un enorme cementerio! Las embarcaciones que llegan diariamente a las costas de Europa están llenas de hombres y mujeres que necesitan acogida y asistencia”, afirmó Francisco.
Esta línea de preocupación social se ha mantenido vigente bajo el actual pontificado. Durante su viaje apostólico a España efectuado en junio de 2026, el Papa León XIV reiteró posturas similares al abogar por un profundo examen de conciencia colectivo ante los constantes decesos de migrantes, un mensaje que pronunció de manera directa durante su estancia en el puerto de las Islas Canarias.
Una sólida trayectoria al servicio de la diplomacia vaticana
El nuevo representante de la Santa Sede cuenta con una amplia experiencia internacional en el servicio exterior eclesiástico. Paul Butnaru nació en la localidad rumana de Piatra Neamț el 13 de noviembre de 1978 y recibió la ordenación sacerdotal para la Diócesis de Iași el 29 de junio de 2004.
Su carrera dentro del cuerpo diplomático de la Santa Sede dio inicio oficialmente el 1 de julio de 2012. Desde entonces, ha desempeñado funciones estratégicas en diversas nunciaturas apostólicas alrededor del mundo, incluyendo misiones en Etiopía, Venezuela y Bulgaria. Asimismo, laboró de manera directa en la Secretaría de Estado del Vaticano, específicamente en la sección encargada de las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, además de su paso previo por la nunciatura en Canadá.
Con este nombramiento, Butnaru se convierte en el segundo observador permanente de la historia institucional en ocupar este cargo sin ostentar el grado episcopal, siguiendo los pasos de su predecesor inmediato, monseñor Marco Ganci.
Artículo publicado originalmente en el EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.








