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Un trágico episodio de violencia sacudió este jueves una histórica comunidad religiosa en el territorio europeo, luego de que un sujeto agrediera con un cuchillo a cinco personas dentro de un recinto sagrado ubicado en la frontera oriental.
De acuerdo con la información proporcionada por la policía de Jaroslaw, los hechos se registraron alrededor de las 9:30 horas del jueves 24 de septiembre en el interior de la Abadía Benedictina de Jaroslaw, situada en la región fronteriza con Ucrania. Las autoridades locales confirmaron que el saldo del asalto fue de tres sacerdotes y dos laicos lesionados, uno de los cuales perdió la vida a consecuencia de las graves heridas.
Los uniformados que acudieron al llamado de emergencia lograron la captura inmediata del presunto agresor, identificado como un ciudadano ucraniano de 31 años. Paralelamente, los heridos de gravedad fueron trasladados de urgencia a un centro médico de la zona para recibir atención especializada.
Las agencias de seguridad iniciaron las diligencias correspondientes para esclarecer los motivos detrás de la agresión. No obstante, las autoridades policiales han mantenido en reserva la identidad completa de los afectados mientras avanzan las pesquisas legales.
Reacciones oficiales y condena internacional
El suceso generó una profunda consternación en las altas esferas políticas y eclesiásticas de la región. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se pronunció públicamente sobre el caso y calificó lo sucedido como “un crimen atroz”, enviando un mensaje de solidaridad a los allegados de la víctima mortal.
“El perpetrador de este mal debe asumir la plena responsabilidad conforme a la ley. Confiamos en una investigación rápida y exhaustiva de todas las circunstancias. Es doloroso que las personas sean capaces de tales crímenes atroces. La justicia debe cumplirse”, señaló el mandatario a través de su cuenta oficial en la plataforma X.
Por su parte, el presidente del Episcopado polaco y arzobispo, Tadeusz Wojda, manifestó su pesar por la agresión mediante los canales oficiales de los obispos del país, expresando que desea “ofrecer mi oración a todos los que han sufrido como consecuencia de este trágico suceso”.
Following the knife attack at the Abbey in Jarosław, in which one priest was killed and two priests and two laypeople were seriously injured, the President of the Polish Bishops’ Conference said: “I surround in prayer all those who have suffered as a result of this tragic event". pic.twitter.com/zptGd8X37s
— Church in Poland (@ChurchInPoland) September 24, 2026
Jornada de oración convocada por la Iglesia
Ante la magnitud de los hechos, el arzobispo de Przemyśl, Mons. Adam Szal, manifestó su absoluta “solidaridad y cercanía espiritual con los heridos hospitalizados, sus familias, los testigos del suceso y todos los afectados por esta tragedia”.
Mediante un comunicado oficial emitido por la arquidiócesis local, el prelado solicitó a los líderes parroquiales convocar a las comunidades a una jornada especial de recogimiento espiritual celebrada el sábado 26 de septiembre.
“Las celebraciones pueden adoptar diversas formas: rezar el Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia, adorar el Santísimo Sacramento o celebrar la Santa Misa con las invocaciones pertinentes”, detalló la autoridad eclesiástica, quien también pidió a los medios de comunicación un manejo informativo prudente y riguroso debido a la investigación en curso.
Despedida al sacerdote fallecido
Las autoridades eclesiásticas confirmaron que la víctima mortal del ataque fue el padre Stanisław Zbojnowicz, un presbítero de 67 años que ejercía como confesor en la abadía y colaboraba con el Rectorado de la Iglesia de San Nicolás Obispo.
El clérigo nació el 13 de octubre de 1958 en la localidad de Grzęska y había recibido el orden sacerdotal en el año 1986. La arquidiócesis anunció que las exequias principales se llevarán a cabo con una solemne Misa presidida por el arzobispo local, programada para el lunes 28 de septiembre, mientras que el sepelio definitivo se efectuará el martes 29 de septiembre en el cementerio de su comunidad natal.
Finalmente, Mons. Szal instó a la congregación a interceder por “el don de la paz, la unidad y la fraternidad”, exhortando además a rechazar cualquier intento de polarización o aprovechamiento político de la tragedia.








