1 octubre, 2026

El Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, considerado el epicentro mariano más importante de Cuba, ha dado inicio a su etapa de pruebas para fabricar sus propias hostias. Esta iniciativa busca garantizar la continuidad de las celebraciones litúrgicas y responder al crecimiento de la comunidad de fieles en la región oriental del país, evitando así la compleja logística de trasladar los elementos desde la capital.

Los desafíos logísticos y la crisis energética en la isla

Durante años, la labor de abastecer a todas las diócesis del territorio nacional recayó en las carmelitas descalzas de La Habana. Sin embargo, la severa crisis energética que atraviesa la nación caribeña, marcada por la escasez de combustible, complicó drásticamente el transporte de las formas hacia zonas distantes como Santiago de Cuba, situada a unos 870 kilómetros de distancia.

A las dificultades de movilidad se sumaron las interrupciones en el suministro eléctrico y la falta de materia prima que afectaron la producción en la capital. Paralelamente, el sacerdote responsable del templo explicó que en el oriente cubano la demanda ha experimentado un notable incremento debido al fervor de los peregrinos y al crecimiento de la comunidad cristiana local, requiriendo un consumo mensual estimado entre 3.000 y 4.000 hostias.

Solidaridad internacional y adquisición de maquinaria

Ante este panorama adverso, las autoridades eclesiásticas buscaron alternativas de cooperación internacional. Durante una visita a Madrid, el párroco del templo, el padre Rogelio Deán Puerta, identificó un equipo especializado para la elaboración de formas gracias al respaldo de benefactores.

En relación con estas redes de apoyo solidario, el sacerdote señaló: "La Virgen María, nuestra madre, tiene muchos fieles devotos. La iglesia que peregrina en Cuba tiene buenos amigos en muchos países. A veces lo que hay que hacer es tocar puertas".

Gracias a la gestión conjunta con colaboradores en España y miembros de movimientos eclesiales, fue posible enviar tanto el dispositivo mecánico como una donación inicial de cuatro sacos de harina en un contenedor con destino a suelo cubano.

Producción local y resiliencia ante los apagones

Tras la llegada de los insumos, el templo evaluó qué congregación podría asumir la fabricación. Al descartarse a las Hermanas Misioneras de la Caridad debido a las exigencias de su labor apostólica, se conformó un equipo con mujeres viudas de la comunidad parroquial. Estas colaboradoras asumieron la tarea con dedicación, recibiendo capacitación directa para poner en marcha el proyecto.

Para mitigar el impacto de los constantes cortes de electricidad, el recinto religioso ha priorizado el uso de alternativas energéticas mediante sistemas de inversores y la futura instalación de paneles solares, además de optimizar el uso de generadores de combustible.

Sobre la incertidumbre en el suministro de materias primas, el presbítero destacó la importancia de la fe y la planeación: "Hoy tenemos solucionado el tema del abastecimiento eléctrico porque le damos la prioridad que lleva a la producción de hostias, como también al tema de garantizar la electricidad en las Misas, en los horarios principales del santuario. Hoy tenemos harina, mañana no sabemos. También es importante confiar en la providencia de Dios".

Las proyecciones del santuario apuntan a consolidar una producción regular y autosuficiente, con la perspectiva de extender en el futuro la distribución de las formas sagradas hacia otras parroquias que integran la arquidiócesis.

Nuevos