Evangelio y liturgia del sábado 3 de octubre de 2026
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (Mateo 19, 3-12)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos fariseos para ponerlo a prueba. Le preguntaron: ¿Le está permitido a un hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?
Jesús les respondió: ¿No han leído ustedes que el Creador, al principio, los hizo hombre y mujer, y que dijo: Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo?
De modo que ya no son dos, sino un solo cuerpo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
Los fariseos le replicaron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés darle un certificado de divorcio y despedirla?
Jesús les contestó: Moisés les permitió a ustedes divorciarse de sus esposas por lo tercos que son; pero al principio no fue así.
Y les digo que el que se divorcia de su esposa, a no ser por causa de infidelidad, y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.
Los discípulos le dijeron: Si esa es la situación del hombre con su esposa, es mejor no casarse.
Jesús les respondió: No todos tienen capacidad para entender esto, sino aquellos a quienes Dios se la ha concedido.
Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay otros que a sí mismos se han hecho eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda.
Palabra del Señor








