Evangelio y lectura del domingo 4 de octubre de 2026
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (Marcos 10, 2-16)
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba: ¿Le está permitido a un hombre divorciarse de su esposa?
Jesús les respondió: ¿Qué les mandó Moisés?
Ellos contestaron: Moisés permitió escribir el acta de divorcio y despedirla.
Jesús les dijo: Por la dureza del corazón de ustedes les dejó este precepto Moisés. Pero desde el principio, al crear el mundo, Dios los hizo hombre y mujer. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre.
Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el mismo asunto. Él les dijo: El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si la esposa se divorcia de su esposo y se casa con otro, comete adulterio.
Le presentaban unos niños para que los tocara, pero los discípulos reñían a los que los traían. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y después de abrazarlos, los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor








