

El Papa León XIV se despide y da su bendición al abordar el vuelo que lo lleva a París (Francia), la mañana del 25 de septiembre de 2026. Crédito: Vatican Media.
La jerarquía católica en territorio mexicano ha manifestado su optimismo respecto a una futura llegada del Pontífice a tierras nacionales. De acuerdo con las estimaciones de los máximos representantes eclesiásticos, la agenda papal podría contemplar un par de visitas al país durante los próximos años, siendo las fechas clave el 2027 y el 2031, este último año de gran trascendencia espiritual para los fieles debido a una festividad mariana de carácter histórico.
Gestiones episcopales y un antecedente cancelado
Las declaraciones fueron ofrecidas por Monseñor Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y al frente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), durante una conversación concedida a Red Católica Noticias, plataforma informativa dependiente de la Comisión Episcopal de Pastoral para la Comunicación (CEPCOM). Durante el diálogo, el prelado mexicano trajo a la memoria que un desplazamiento pontificio al país “estuvo a punto de concretarse en septiembre del año pasado”, periodo en el cual se evaluaba una escala del Obispo de Roma en la sede de las Naciones Unidas situada en Nueva York, Estados Unidos.
Sin embargo, los planes sufrieron modificaciones imprevistas que trastocaron el itinerario general. Según detalló el máximo representante del episcopado nacional, “se canceló aquella participación y automáticamente la participación en México”. A pesar de aquel contratiempo logístico, el jerarca de la Iglesia destacó el genuino interés que el jerarca vaticano tenía en pisar territorio nacional con un propósito profundamente devocional.
El líder católico profundizó en las intenciones del Santo Padre al señalar que “él quería venir y estar solo en la Basílica [de Guadalupe] y poner su ministerio en manos de nuestra Madre Santísima”. Este deseo de recogimiento y encomienda espiritual subraya la conexión especial que el pontífice mantiene con el principal recinto mariano del país.
Panorama complejo para el corto plazo
Respecto a la posibilidad de que este anhelado encuentro con los fieles mexicanos ocurra de manera inmediata, el Obispo de Cuernavaca advirtió que el presente año “va a ser también muy difícil” para concretar una travesía de esta magnitud. La razón principal recae en la saturada agenda internacional del líder de la Iglesia Católica, puesto que “ya tiene programado diferente tipo de viajes” a lo largo de los próximos meses.
Ante este panorama de compromisos internacionales previos, la dirigencia eclesiástica local optó por sondear directamente las posibilidades reales con la máxima diplomacia de la Santa Sede. El asunto fue planteado de manera formal al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, durante su visita a México efectuada en el mes de agosto.
Las fechas clave: 2027 y 2031
Tras evaluar la viabilidad de la travesía con el alto funcionario vaticano, el presidente de la CEM indicó que las proyecciones apuntan a un escenario favorable a mediano plazo. En palabras del prelado, “es posible que sea en el 2027” cuando finalmente se logre coordinar la visita oficial del líder católico al territorio nacional.
Pero las expectativas de la Iglesia en el país no se detienen en esa fecha. La jerarquía católica ha formalizado una petición especial vinculada a uno de los acontecimientos religiosos más importantes de la historia americana. Al respecto, el obispo confirmó que “también le hemos suplicado que en el 2031 no vaya a faltar para el quinto centenario de la aparición de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe”.
Al sopesar ambos escenarios desde una perspectiva terrenal y logística, el dirigente de los obispos concluyó que un desplazamiento papal a suelo mexicano, “teóricamente, humanamente hablando, pudiera ser en el 2027 y en el 2031”.
Finalmente, el prelado reconoció que cualquier planeación de esta envergadura queda sujeta a la voluntad divina y a las determinaciones que se adopten en la Sede Apostólica. Por ello, matizó que el desarrollo definitivo dependerá de “ya después lo que Dios diga y lo que se pueda también hacer o decidir en la Santa Sede de acuerdo a ciertas circunstancias”, entre las cuales mencionó de manera puntual el estado de salud del Papa y “otras urgencias o prioridades que pueda tener” el Vaticano en el plano internacional.








