Especialistas internacionales, diplomáticos y autoridades eclesiásticas se dieron cita en la capital italiana para conmemorar el centenario del levantamiento armado que enfrentó a los católicos mexicanos contra las políticas seculares del Estado durante la década de 1920. El simposio académico, titulado «¡Viva Cristo Rey! Centenario de la epopeya cristera», abrió sus puertas en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz para debatir el significado histórico, la legitimidad y las repercusiones sociales de aquel conflicto bélico.
Entre los asistentes destacados a las jornadas académicas figuraron el embajador de México ante la Santa Sede, Alberto Medardo Barranco Chavarría; el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Rodrigo Guerra López; y el reconocido intelectual y político católico Rocco Buttiglione. Los ponentes examinaron cómo la confrontación moldeó la libertad de cultos y la separación institucional en la región latinoamericana.
Discusiones en torno a la justicia de la revuelta
La conflagración armada, desarrollada formalmente entre 1926 y 1929, surgió como respuesta ciudadana ante la promulgación de normativas gubernamentales sumamente restrictivas contra las actividades eclesiásticas. Conforme a registros aportados por la Conferencia del Episcopado Mexicano, el conflicto provocó la muerte de más de 200.000 personas que optaron por la vía de las armas para salvaguardar sus creencias religiosas frente a la represión oficial, dejando figuras históricas emblemáticas elevadas posteriormente a los altares como el niño mártir San José Sánchez del Río y el sacerdote Beato Miguel Agustín Pro.
Durante las mesas de trabajo, los académicos abordaron las complejidades éticas del movimiento armado, reconociendo los episodios de violencia perpetrados por ciertos sectores insurreccionales en respuesta a la persecución gubernamental. No obstante, figuras como Rocco Buttiglione salieron en defensa de la dignidad y el arrojo de aquellos ciudadanos que sacrificaron sus vidas.
“Honramos el valor de un pueblo que luchó y derramó su sangre por la libertad de vivir su fe”, afirmó Buttiglione en su discurso. “No tememos reconocer los errores e incluso la culpabilidad de los católicos que vivieron esta inmensa tragedia. Pero no pueden condenar a un pueblo que se rebela para defender el derecho a la libertad religiosa”.
Por su parte, Rodrigo Guerra López profundizó en la naturaleza ambivalente del proceso histórico al ser entrevistado por EWTN News, vinculándolo con la visión actual de liderazgo eclesial promovida por el Vaticano.
“Creo que el movimiento cristero fue un movimiento complejo”, dijo Guerra a EWTN News. “No fue ni completamente blanco ni completamente negro. Quienes vivieron el cristianismo y la fe, guiados por la convicción del Papa León XIV de una paz desarmada y desarmante, aunque no utilizaran ese lenguaje, hoy son reconocidos como mártires y beatos, y esperemos que muchos sean santos en el futuro”.
Evolución de los vínculos institucionales y laicismo
El ciclo de ponencias también profundizó en el estado actual de las relaciones diplomáticas y sociales entre el poder político y las instituciones religiosas en el continente. El conflicto armado concluyó nominalmente en 1929 mediante los acuerdos conocidos como los «Arreglos», pactados entre el episcopado nacional y el entonces presidente Emilio Portes Gil. Aunque el pacto permitió el cese de las hostilidades bélicas, diversos historiadores han documentado la persistencia de persecuciones individuales y ejecuciones extrajudiciales posteriores contra antiguos combatientes.
Al respecto, el embajador Barranco Chavarría rechazó la percepción de que la administración pública actual mantenga una política de censura u ocultamiento histórico sobre el movimiento armado y sus consecuencias sociales.
“Hay una interpretación que ya no se ajusta al actual gobierno de México. Siempre se dijo que el gobierno intentaba silenciar el tema de los cristeros, que intentaba minimizarlo. La verdad es que no”, dijo Barranco Chavarría a EWTN News.
En contraste, Guerra López enfatizó que las tensiones históricas continúan alimentadas por las consecuencias del laicismo radical en la estructura gubernamental mexicana.
“El laicismo ha sido muy perjudicial en la historia de México”, indicó Guerra a EWTN News. “Seguimos luchando contra esa enfermedad, pero necesitamos aprender cada día cómo se promueve con alegría el derecho a la libertad religiosa”.
Expectativas ante una posible visita pontificia
Hacia el cierre del congreso académico, las conversaciones giraron en torno a la posibilidad de un viaje oficial del Papa León XIV a tierras mexicanas, un acontecimiento que no ocurre desde la visita realizada por el Papa Francisco en el año 2016. El diplomático mexicano recordó las recientes gestiones diplomáticas y el entusiasmo expresado por el Vaticano.
“El Papa recibió una invitación oficial el día de la ceremonia de inicio de su pontificado”, recordó Barranco Chavarría a EWTN News. “Durante una llamada telefónica con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el Papa manifestó un gran interés en visitar México con motivo de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 2031. Esperamos que el próximo año, hacia octubre o noviembre, este sueño de los mexicanos pueda finalmente hacerse realidad”.
Para concluir, Guerra subrayó la relevancia geoopolítica y espiritual que representaría un desplazamiento del Sumo Pontífice a la región latinoamericana en el contexto sociopolítico actual.
“Esperamos que el Papa impulse una nueva presencia de inspiración cristiana en la vida pública, que tanto necesitamos en nuestros países latinoamericanos, especialmente en momentos en que las ideologías extremas de izquierda o de derecha parecen desgarrar el tejido de nuestras sociedades”, puntualizó.








