Indignación por el trato a la imagen sagrada
La comunidad católica y la Hermandad del Señor de los Milagros de las Nazarenas han alzado su voz para exigir una rectificación formal luego de que una representación del Cristo Moreno terminara en el piso durante la transmisión del espacio de telerrealidad argentino titulado “Los Tinelli”.
El incidente generó una ola de recriminaciones internacionales debido a la falta de consideración hacia una de las advocaciones religiosas más seguidas tanto en territorio peruano como por las comunidades de fieles distribuidas a nivel global.
A través de un pronunciamiento oficial difundido el 10 de octubre, la organización religiosa manifestó su absoluta repulsa ante lo sucedido, catalogando el episodio como una afrenta directa contra los símbolos de la fe católica.
“La Hermandad del Señor de los Milagros de las Nazarenas expresa su más enérgico y categórico rechazo ante el acto de irreverencia cometido contra la sagrada imagen del Señor de los Milagros, al ser arrojada al suelo”, indicó la institución mediante el texto.
El origen de la controversia televisiva
Los hechos se desencadenaron cuando el conductor Marcelo Tinelli presentó ante sus familiares una efigie del Cristo Morado, la cual —según se mencionó durante la emisión del formato— había sido obsequiada por la madre de la modelo de origen peruano Milett Figueroa.
En medio de la grabación, una de las hijas del presentador, Candelaria, manipuló la figura, la aproximó a su rostro y la relacionó de manera informal con prácticas de carácter esotérico asociadas a la cultura peruana. Segundos después, la pieza cayó al pavimento, desencadenando la inmediata desaprobación de los espectadores y de las autoridades eclesiásticas.
Ante la gravedad de las imágenes, la entidad protectora enfatizó que el valor de la figura trasciende lo material: “¡Nuestra sagrada imagen merece respeto y nuestra fe no puede ser objeto de semejante trato!”.
Un símbolo de identidad nacional
El comunicado profundizó en la relevancia espiritual y cultural que posee la imagen para la sociedad peruana, definiéndola no solo como un estandarte religioso, sino como un pilar fundamental de la historia y el sentido de pertenencia del país.
Asimismo, la organización subrayó que para comunidades enteras, la devoción al Cristo de Pachacamilla encarna un refugio de “esperanza, consuelo, unión y amor”.
Los representantes de la hermandad rechazaron tajantemente que el incidente sea minimizado como un simple descuido televisivo, argumentando que las acciones mostradas en pantalla vulneran de forma directa la sensibilidad de millones de creyentes.
“Desde nuestra institución, rechazamos de manera absoluta todo acto de irrespeto hacia nuestra sagrada imagen y manifestamos nuestra profunda indignación ante una conducta que hiere la sensibilidad de nuestro pueblo creyente”, puntualizó el pronunciamiento.
De igual manera, la directiva cuestionó que la exposición mediática o la popularidad puedan constituir un argumento válido para eximirse del respeto hacia las creencias ajenas. “La fama, la popularidad o la condición pública de una persona no la exigen de actuar con consideración hacia la fe ajena”, advirtió la agremiación.
Exigencia de desagravio
Como corolario de su postura, la Hermandad formalizó su demanda de una disculpa abierta que alcance tanto a los devotos devotos del Cristo Moreno como a la ciudadanía peruana en general que se haya visto agraviada por el suceso.
Finalmente, los voceros de la hermandad aclararon que esta solicitud persigue únicamente la reparación moral y el reconocimiento del error, descartando cualquier intención de avivar confrontaciones o incentivar campañas de hostigamiento contra los implicados en la producción.








