La prestigiosa Universidad Villanova, ubicada en Estados Unidos, ha otorgado la primera Medalla de Sostenibilidad Papa León XIV al Cardenal Michael Czerny. Este galardón rinde homenaje a su destacada trayectoria en la defensa de la justicia social y el cuidado del medio ambiente.
La ceremonia de entrega se llevó a cabo en las instalaciones de Borgo Laudato Si’, en Roma, como parte de una cumbre internacional sobre sostenibilidad desarrollada entre el 12 y el 15 de octubre. El galardón fue entregado directamente por el sacerdote agustino Peter M. Donohue, quien ejerce como presidente de la institución académica.
Es importante señalar el vínculo histórico que une a la universidad con el Pontífice, ya que el propio León XIV cursó sus estudios de Matemáticas en dicho centro educativo, obteniendo su graduación en el año 1977.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral —organismo del cual Czerny es prefecto emérito—, el evento congregó a más de 300 asistentes. Entre los participantes figuraban destacados investigadores, referentes eclesiásticos y expertos procedentes tanto del ámbito público como del privado.
La inseparable relación entre el ecologismo y la dignidad humana
Durante el transcurso del acto oficial, el Cardenal Fabio Baggio, proprefecto del mencionado dicasterio, pronunció unas palabras para subrayar que la protección de los ecosistemas naturales debe ir de la mano con la atención a las necesidades humanas.
“No podemos cuidar la Tierra mientras olvidamos a las personas que la habitan. No podemos defender la dignidad humana destruyendo las condiciones que hacen posible la vida”, afirmó.
Asimismo, el Cardenal Baggio informó a los presentes que el Papa León XIV tenía la intención de asistir al evento para entregar la distinción en persona; sin embargo, su ausencia se debió a una reciente cirugía pulmonar, motivo por el cual solicitó a la concurrencia elevar oraciones por su pronta recuperación.
Un llamado urgente a transformar los estilos de vida
Al tomar la palabra para recibir el reconocimiento, el Cardenal Czerny expresó su gratitud y rememoró las enseñanzas de sus progenitores, destacando especialmente el valor que le inculcaron hacia la naturaleza y el hábito del reciclaje. De igual manera, agradeció el esfuerzo diario de quienes atienden “el clamor de los pobres y de la Tierra”.
Durante su discurso, el alto dignatario eclesial recurrió a dos referencias literarias y espirituales: la figura bíblica de Noé y la obra clásica El principito, escrita por Antoine de Saint-Exupéry.
Al aludir al relato del diluvio universal, enfatizó que la destrucción no constituyó el final de la historia, sino que se le concedió a la humanidad una oportunidad inédita para reiniciar su camino. En este sentido, vinculó la parábola con la urgencia actual de frenar el deterioro ambiental antes de alcanzar puntos de no retorno.
Posteriormente, al mencionar la famosa novela francesa, trajo a la memoria el pasaje en el que una flor lamenta la dificultad de hallar seres humanos debido a su falta de arraigo, empleando dicha metáfora para criticar el desarraigo que experimentan las sociedades contemporáneas.
El galardonado insistió en que los discursos ecológicos resultan insuficientes si no se traducen en acciones concretas y transformaciones profundas en el día a día.
Para lograrlo, instó a promover una “conversión profunda y constante”, la cual exige “abandonar nuestros muchos malos hábitos y adoptar nuevos caminos”, un compromiso que, según su perspectiva, debe reflejarse tanto en el ámbito estrictamente personal como en la estructura comunitaria y social.
La ceremonia concluyó en un ambiente de cordialidad, donde los numerosos asistentes se acercaron para felicitar al Cardenal Czerny y capturar el momento con diversas fotografías conmemorativas.








