18 octubre, 2026

La comunidad católica de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil se encuentra profundamente consternada tras el trágico fallecimiento del padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari, quien ejercía como párroco de la Iglesia Perpetuo Socorro. El deceso del religioso ocurrió de manera completamente imprevista el pasado sábado 17 de octubre, generando una ola de reacciones de dolor y solidaridad en todo el país sudamericano.

El trágico suceso se produjo en circunstancias insólitas dentro del templo, cuando el sacerdote, perteneciente a la Congregación del Santísimo Redentor y de 53 años de edad, perdió la vida luego de que la estructura de una cruz pesada, fijada en el muro posterior al altar, se desprendiera y cayera directamente sobre su humanidad en pleno desarrollo de la celebración litúrgica.

Luto y condolencias desde la jerarquía eclesiástica

Ante este lamentable acontecimiento, la Arquidiócesis de Guayaquil emitió un pronunciamiento oficial respaldado por la firma del cardenal Luis Cabrera. En el escrito, la máxima autoridad eclesiástica local señaló que el presbítero “ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”, al tiempo que manifestó su adhesión “en oración por el eterno descanso de su alma y expresa su solidaridad, afecto y cariño a la familia redentoristas, a sus familias y amigos”.

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Los fieles recuerdan el legado del P. Patricio Alfredo Sánchez Molinari

Las muestras de afecto y los homenajes virtuales no tardaron en multiplicarse a través de las plataformas digitales, donde diversas comunidades religiosas y feligreses destacaron la trayectoria y el carisma del sacerdote nativo de la ciudad de Cuenca.

“Agradecemos a Dios por todo el bien recibido a través del P. Patricio Sánchez (+), quien acompañó con cercanía, amor y entrega pastoral a las Hijas de María Auxiliadora y a las jóvenes, especialmente en nuestras presencias de Guayaquil”, escribieron los Salesianos sobre el sacerdote nacido en Cuenca, en un comentario del comunicado arquidiocesano.

“Estamos seguras de que él ya goza de la presencia de Dios. Que el Señor, en su infinita misericordia, lo acoja en su Reino y conceda consuelo y fortaleza a todos quienes sentimos su partida”, añadieron.

Por su parte, la feligresa Betty Montaño manifestó su pesar al señalar: “Dios Todopoderoso haya recibido su alma. Sentimos mucho esta situación. Al sacerdote lo sorprendió la muerte cumpliendo con la celebración de la Santa Misa”. En la misma línea, Mari Pérez expresó su deseo de “que de Dios este gozando, pero hay que ver que produjo este accidente, tener más cuidado en la colocación de las imágenes”.

Otros devotos interpretaron el trágico suceso desde una perspectiva de fe profunda. Carlos Alberto Pastrello destacó que “para ese sacerdote es un honor partir de este mundo a la casa del Padre celebrando la Santa Misa; fiel reflejo de Jesús que murió en la cruz, ya está en el cielo gozando de las delicias que Dios le tenía preparado de antemano”. A estas palabras se sumó María Augusta Guzmanberrezueta, quien reflexionó: “Anunciando a Jesucristo, Dios lo llama a su presencia”.

Asimismo, Vicente Sauhing Dávila escribió en el perfil de Facebook del sacerdote que “el Señor lo abrazó y se lo llevó consigo a su Santa Casa. Jesús lo dijo: ‘estén preparados con las lámparas encendidas. Ustedes no saben ni el día ni la hora’”.

El recuerdo del sacerdote trascendió los límites de su última parroquia. La parroquia San Lorenzo de Vinces, donde el padre Patricio también cumplió labores pastorales, lamentó profundamente su pérdida, resaltando su incansable “entrega y amor pastoral”. Desde allí reiteraron que, “como familia redentorista, nos unimos en oración por el eterno descanso de su alma y pedimos consuelo al Señor para su familia, sus cohermanos sacerdotes y todos los fieles que guardan con gratitud su legado y recuerdo”.

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