20 octubre, 2026

La repentina partida del padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari, acaecida el sábado 17 de octubre tras el derrumbe de una estructura pesada sobre él durante la eucaristía en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, ha generado profunda consternación entre los fieles católicos de la región.

Frente a las especulaciones surgidas en las plataformas digitales sobre si este lamentable suceso constituiría una retribución divina, el padre Juan Carlos Vásconez, quien se desempeña como rector del templo San Josemaría Escrivá en la misma urbe, acudió a las Escrituras para desmitificar tal lectura de los hechos.

En una conversación sostenida con el medio EWTN News Español, el presbítero trajo a colación el episodio bíblico del desplome de la torre de Siloé, un suceso fatídico que cobró la vida de 18 personas en la antigüedad. De acuerdo con su análisis, Jesucristo dejó en claro en aquel entonces que los afectados no poseían mayores culpas que el resto de la población, utilizando el acontecimiento para exhortar a la conversión general.

“Ante la muerte hay un mensaje de igualdad. La vida es frágil y todos vamos a pasar por ese momento”, dijo.

Asimismo, el clérigo evocó la memoria del padre Patricio, describiéndolo como un ministro sumamente estimado en la localidad y reconocido por su profunda espiritualidad, recordando que a inicios de año había guiado un ejercicio espiritual dirigido a otros sacerdotes.

Reflexión espiritual en medio del dolor

Para el padre Vásconez, el contexto en el que se produjo el deceso del miembro de la Congregación del Santísimo Redentor encierra un profundo simbolismo para la grey católica.

“La Misa es el sacrificio de Cristo en el Calvario y es lo más grande que tenemos los cristianos aquí en la tierra”, señaló.

Tras manifestar su pesar por la pérdida, el sacerdote animó a los creyentes a buscar consuelo en la fe a pesar de la dureza del golpe, al tiempo que solicitó oraciones destinadas a la comunidad redentorista y a los feligreses de la parroquia del Perpetuo Socorro, quienes lloran la ausencia de su guía espiritual.

“Yo diría que aquí esto será semilla para que nuevas personas también quieran dedicarse”, añadió, contemplando la posibilidad de que este testimonio impulse la llegada de nuevos aspirantes al sacerdocio.

Un llamado preventivo a las comunidades

Más allá del plano estrictamente teológico, el representante eclesiástico aprovechó la coyuntura para instar a las autoridades parroquiales a realizar inspecciones exhaustivas en la infraestructura de los templos, con el objetivo de prevenir futuros percances fatales.

En este sentido, consideró indispensable verificar la firmeza de las cruces, efigies y cualquier otro ornamento pesado fijado en muros y techos. Al respecto, relató haber tenido conocimiento reciente sobre el desprendimiento de una placa marmórea en otro recinto sagrado, motivo por el cual en su propia parroquia se han ordenado verificaciones técnicas en el sistema de iluminación cenital.

“Son cosas de seguridad que este tipo de eventos también nos llama un poco la atención”, indicó.

Finalmente, reiteró su solicitud de mantener el respaldo espiritual mediante la oración hacia los dolientes y la familia religiosa afectada por este suceso que enlutó a la Iglesia ecuatoriana.

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