Después de cuatro décadas, la imagen del Señor de los Milagros retorna al Palacio de Gobierno
En un acontecimiento de profunda significación religiosa y cívica para la nación sudamericana, la venerada efigie del Cristo de Pachacamilla hizo su ingreso oficial al Patio de Honor de la casa presidencial el pasado lunes 19 de octubre. Este hecho histórico marca un hito sin precedentes en la vida institucional del país, ya que la última ocasión en que el venerado símbolo católico cruzó los umbrales de la sede del Poder Ejecutivo se remontaba al año 1986, bajo la administración del entonces presidente Alan García.
Un recibimiento protocolar y litúrgico de gran solemnidad
El traslado de las pesadas andas estuvo a cargo de los integrantes de la Quinta Cuadrilla de la Hermandad del Señor de los Milagros, quienes condujeron la sagrada representación hasta el corazón del recinto gubernamental. La llegada estuvo enmarcada por los honores militares de ordenanza, ejecutados con precisión por el Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto, la escolta oficial del mandatario.
Para la ocasión, los organizadores dispusieron una colorida y elaborada alfombra floral que cubrió gran parte de la superficie del patio principal. En este escenario, la jefa de Estado, Keiko Fujimori, acompañada por su gabinete ministerial, aguardó la llegada de la efigie para rendirle un tributo oficial en nombre del Estado peruano.
Devoción y ofrendas en el centro del poder político
Durante la ceremonia litúrgica y de recogimiento, la máxima autoridad del Ejecutivo se aproximó con respeto a la estructura sagrada, se persignó con devoción y mantuvo un breve momento de oración tras tocar la madera con su mano derecha. De manera similar, los ministros de Estado cumplieron con los mismos gestos de fe ante la efigie.
Como parte central del homenaje institucional, las autoridades depositaron arreglos florales caracterizados por los tonos alusivos al pabellón nacional. Asimismo, la presidencia entregó ofrendas consistentes en cirios, flores de tonalidad blanca y un emblema patrio como muestra de veneración hacia el Cristo Moreno.
Continuación de la ruta procesional por la capital
Una vez concluido el protocolo oficial en la sede gubernamental, las andas retomaron su tradicional trayecto por las principales arterias de Lima, congregando a una multitud de fieles que siguieron el paso de la imagen entre cánticos, rezos y el estallido de fuegos artificiales que iluminaron el cielo limeño.
Este desplazamiento formó parte de la tercera procesión oficial del año, una jornada que dio inicio a las 6:00 a.m. tras la pernoctación de la sagrada imagen en el templo de Nuestra Señora del Carmen. Con el transcurso de las horas, el cortejo procesional también incluyó paradas significativas, tales como su ingreso al Hospital Nacional Dos de Mayo, brindando un espacio de esperanza y consuelo espiritual a los enfermos, personal médico y numerosos devotos congregados en el nosocomio.








