21 octubre, 2026

El impacto del movimiento telúrico en el patrimonio eclesiástico panameño

El potente sismo que sacudió recientemente a la nación centroamericana ha dejado una profunda huella no solo en la infraestructura civil, sino también en el patrimonio religioso del país. De acuerdo con un reporte preliminar difundido por la jerarquía eclesiástica, más de 100 recintos católicos sufrieron deterioros de distinta gravedad tras el movimiento telúrico que cimbró el territorio nacional.

El fenómeno natural, que alcanzó una magnitud de 7.5, tuvo lugar al mediodía con epicentro situado al noroeste del distrito de Tonosí, en la provincia de Los Santos. Su fuerza expansiva se sintió con intensidad en gran parte del país, alcanzando inclusive la capital panameña y generando una situación de emergencia generalizada.

Informes oficiales emitidos por los organismos de protección civil contabilizan de forma preliminar 27 personas lesionadas, una víctima mortal y más de 9.000 viviendas afectadas. Como consecuencia de estos daños estructurales en zonas habitacionales, 3.827 personas debieron ser trasladadas de emergencia hacia distintos albergues temporales habilitados en las regiones más golpeadas.

Recorrido de personal de protección civil en la Provincia de Coclé el 13 de octubre. Crédito: Sinaproc Panamá
Recorrido de personal de protección civil en la Provincia de Coclé el 13 de octubre. Crédito: Sinaproc Panamá

Destrucción total y daños severos en diócesis del interior

La Conferencia del Episcopado Panameño (CEP) detalló en su diagnóstico el estado crítico en el que quedaron múltiples catedrales, parroquias y capillas locales. La situación más alarmante se concentra en la Diócesis de Santiago de Veraguas, donde las autoridades eclesiásticas clasificaron como daños totales las estructuras de dos templos fundamentales: la parroquia de San Isidro Labrador, situada en Soná, y la histórica Basílica Menor de Jesús Nazareno, en el distrito de Atalaya.

Fotografía del altar de la parroquial de San Isidro Labrador de la Diócesis de Santiago de Veraguas que quedó destruida por el sismo del 9 de octubre de 2026. Crédito: Parroquia San Isidro Soná.
Fotografía del altar de la parroquial de San Isidro Labrador de la Diócesis de Santiago de Veraguas que quedó destruida por el sismo del 9 de octubre de 2026. Crédito: Parroquia San Isidro Soná.

Otras jurisdicciones eclesiásticas también reportan afectaciones estructurales de consideración. En la Diócesis de Penonomé, la parroquia San Juan Bautista presenta severas fracturas en las paredes laterales, daños considerables en el campanario, desprendimiento de mampostería y problemas en el balcón del coro. Asimismo, en la Diócesis de Chitré, el templo de San Atanasio sufrió la pérdida del último nivel de su torre junto con grietas profundas en los muros. Por su parte, en la Diócesis de David se documentaron hundimientos, inclinación de muros hacia el exterior y fisuras en la torre de la parroquia Nuestra Señora de los Remedios.

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Afectaciones en monumentos históricos y catedrales principales

El sismo no distinguió entre parroquias rurales y grandes insignias arquitectónicas nacionales. Entre los edificios de alto valor histórico perjudicados sobresale nuevamente la Catedral San Juan Bautista en Penonomé, la cual sufrió la pérdida parcial de la sección superior de su torre más antigua, mientras que su segunda torre evidencia una notable inclinación acompañada de graves desperfectos en la cúpula y la cruz.

Fotografía compartida el 14 de octubre de 2026 sobre los daños sufridos en la Catedral San Juan Bautista de la Diócesis de Penonomé. Crédito: Catedral San Juan Bautista de Penonomé.
Fotografía compartida el 14 de octubre de 2026 sobre los daños sufridos en la Catedral San Juan Bautista de la Diócesis de Penonomé. Crédito: Catedral San Juan Bautista de Penonomé.

En la capital del país, la emblemática Catedral Basílica Santa María la Antigua también registró múltiples grietas, fisuras de consideración y daños en la cúpula de la sacristía. No obstante, el informe señala que una de las situaciones que “requiere especial atención” es la “aparente inclinación de la campana de la torre sur, acompañada de agrietamientos en sus bases”.

De acuerdo con la contabilización general presentada por el episcopado, la Diócesis de Chitré encabeza la lista con 118 espacios dañados, en su mayoría capillas ubicadas en zonas rurales. Le siguen la Diócesis de Penonomé con 13 inmuebles, la Arquidiócesis de Panamá y la Diócesis de Veraguas con 8 templos cada una, y finalmente la Diócesis de David con 2 edificaciones afectadas.

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Evaluaciones técnicas pendientes y llamado a la preservación

Desde la Conferencia del Episcopado Panameño se enfatizó que las cifras compartidas poseen un “carácter preliminar”, puesto que una gran cantidad de inmuebles religiosos todavía se encuentran a la espera de “inspecciones técnicas especializadas” que permitan dimensionar con precisión la verdadera magnitud de los daños sufridos.

El informe concluye destacando que los templos católicos van mucho más allá de su evidente “valor arquitectónico”, al constituirse como “espacios de encuentro, celebración de la fe y memoria colectiva, vinculados estrechamente con la historia y la identidad de las comunidades panameñas”.

Ante el cierre de la iglesia de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Chitré, se celebran Misas al aire libre. Foto compartida el 11 de octubre de 2026. Crédito: Parroquia Nuestra Señora del Santísimo Rosario - Agustinos Chitré.
Ante el cierre de la iglesia de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Chitré, se celebran Misas al aire libre. Foto compartida el 11 de octubre de 2026. Crédito: Parroquia Nuestra Señora del Santísimo Rosario – Agustinos Chitré.

Ante este panorama, la cúpula eclesiástica manifestó su solidaridad incondicional con los pobladores de las zonas impactadas, reiterando la prioridad institucional de “proteger la vida de las personas, atender las condiciones de seguridad de los inmuebles y procurar la conservación de estos lugares de culto”.

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