23 octubre, 2026

Un legado de fe arraigado en la oración familiar

Con una profunda devoción y una gran sonrisa, don Edgar Bustinza Eduardo se define a sí mismo como “Yo soy el burrito de la Virgen”. A sus 89 años, este arquitecto peruano ha consagrado cerca de 40 años de su vida a fomentar los cenáculos de oración dedicados a la Reina de la Paz, una advocación vinculada a las conocidas apariciones de Medjugorje. Actualmente reside en Jequetepeque, una localidad situada a unos 100 kilómetros al sur de Chiclayo, donde levantó un modesto altar que hoy en día recibe a numerosos peregrinos.

Padre de cuatro hijos y viudo, Bustinza explica que su trayectoria profesional estuvo dedicada a la construcción, mientras que su compromiso espiritual hunde sus raíces en su infancia. Recuerda que su abuelo solía arrodillarse de madrugada ante la catedral para rezar, y que su madre lo despertaba de pequeño para participar en el rezo del Rosario por los hogares de la zona. Aunque en su juventud estas prácticas le costaban y solía quedarse dormido, reconoce que aquellas vivencias marcaron profundamente su espiritualidad.

Consultado acerca de la próxima visita del Papa León XIV a tierras peruanas y su paso por la región donde realiza su labor apostólica, el devoto expresó con entusiasmo: “¡Es algo muy hermoso!”

La crisis económica que dio inicio a los cenáculos

El año 1990 trajo consigo serias dificultades financieras para el matrimonio Bustinza debido a la quiebra de sus dos empresas. Fue en ese periodo cuando conoció la existencia de Medjugorje a través de un boletín recibido en la ciudad de Trujillo. Tras leer una recomendación sobre la práctica de seis novenas durante 54 días, decidió realizarla junto a un grupo de vecinos.

Antes de finalizar la tercera novena, su situación dio un giro radical al recibir propuestas laborales tanto en un proyecto municipal como en la docencia universitaria. Desde aquel momento, asegura, el trabajo nunca le ha faltado, lo que le impulsó a consolidar tres grupos iniciales de oración.

La expansión del apostolado mariano

Durante una jornada mariana celebrada en Moche, una asistente le entregó una pequeña imagen de la Reina de la Paz envuelta en papel periódico. Este acontecimiento potenció su labor de evangelización, llevándolo a repartir boletines informativos y a promover la creación de cenáculos en ciudades como Piura, Chiclayo, Lambayeque y zonas rurales como San Ignacio. En su etapa de mayor actividad, llegó a coordinar alrededor de 100 grupos de oración en todo el territorio.

“Se fueron consolidando los cenáculos y todo fue creciendo por obra de Dios. Pues yo, un siervo inútil, lo único que hacía era cargar a la Virgen como si fuese su burrito. Yo les decía a las hermanas ‘Yo soy el burrito de la Virgen’”, relató.

Peregrinación a Bosnia y Herzegovina

Durante décadas, ante la pregunta sobre si visitaría el santuario europeo, respondía que lo haría únicamente cuando la Virgen lo dispusiera. Finalmente, en septiembre de 2018, pudo concretar el viaje en compañía de su hija menor, Katerin, gracias al apoyo económico de los miembros de los cenáculos.

Durante su estancia, Bustinza tuvo la oportunidad de ofrecer su testimonio y presenciar la masiva participación de fieles en el sacramento de la reconciliación. “Me sorprendió mucho ver que Medjugorje es el confesionario del mundo, ver familias completas, el papá, la mamá y los hijos que ya están grandecitos también haciendo colas para confesarse. Y yo también lo hice. Fue una experiencia extraordinaria”, señaló.

Testimonios de conversión y sanación espiritual

A lo largo de cuatro décadas, el coordinador mariano ha recopilado miles de experiencias impactantes. Entre ellas destaca el caso de un niño de ocho años desaparecido en Moche en 1998, quien fue hallado con vida en una playa tras las intensas oraciones de su madre en el cenáculo local.

Asimismo, recuerda el caso de una mujer que intercedió por su hermano en situación de calle y adicción, logrando su recuperación en apenas una semana, así como el de una joven en Arequipa que superó episodios depresivos severos y retomó sus estudios universitarios tras las plegarias elevadas por su familia ante la imagen mariana.

El contexto de Medjugorje

Las presuntas apariciones en la localidad bosnia iniciaron el 24 de junio de 1981, involucrando a seis niños que actualmente continúan o mantuvieron experiencias místicas. Tras diversas comisiones de estudio y la designación de visitadores apostólicos por parte de la Santa Sede, el Vaticano emitió en septiembre de 2024 un veredicto positivo sobre la rica experiencia espiritual que emana del santuario, aprobando sus frutos pastorales sin pronunciarse definitivamente sobre el carácter sobrenatural de los hechos originales.

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