Programa en Guayaquil impulsa el desarrollo integral y la dignificación de trabajadoras del hogar
Una iniciativa impulsada desde principios de febrero de 2026 por la Iglesia Rectoral San Josemaría Escrivá, perteneciente a la Arquidiócesis de Guayaquil en Ecuador, busca transformar la realidad de las personas dedicadas al cuidado de hogares, la preparación de alimentos y la atención de menores. Bajo el nombre de Mujeres 360, este proyecto nació para responder a las necesidades profundas de un sector laboral que habitualmente invierte gran parte de su jornada en el interior de viviendas ajenas.
“Cuidar de quienes están al servicio del hogar es el mayor propósito”, declaró a EWTN News Español Nicole Febres-Cordero Kronfle, miembro del equipo coordinador del proyecto. Lejos de limitarse a la transmisión de saberes puramente técnicos para el empleo, la propuesta arquitectónica del programa contempla la habilitación de un entorno exclusivo de aprendizaje, diálogo y fortalecimiento del bienestar personal.
Formación continua y charlas especializadas
Las actividades se desarrollan de manera quincenal, específicamente los miércoles de 9:00 a 10:00 a.m., congregando a las asistentes en el salón principal del templo religioso. La agenda abarca múltiples dimensiones de la vida cotidiana, tales como salud mental y física, estrategias de autocuidado, fortalecimiento de la autoestima, pautas de nutrición, manejo de finanzas personales e iniciación al emprendimiento.
Para garantizar la excelencia de estas jornadas, la iniciativa se apoya en la participación desinteresada de expertos en diversas disciplinas. “Son charlas muy de alto nivel, con gente muy reconocida y profesionales exitosos”, puntualizó Febres-Cordero.
El impacto cuantitativo de la convocatoria ha mostrado un crecimiento sostenido: la etapa inicial comenzó con un grupo aproximado de 35 mujeres y en la actualidad congrega a cerca de 80 inscritas, registrando una asistencia media de 70 participantes por cada sesión. Asimismo, durante su primer año de funcionamiento, más de 15 expositores han compartido su experiencia. La selección de los contenidos se estructuró a partir de una fase previa de escucha activa mediante grupos focales, lo que permitió identificar las verdaderas inquietudes de las trabajadoras.
Reconocimiento social y valorización de la labor doméstica
Uno de los ejes fundamentales de la experiencia es lograr que las asistentes dimensionen la importancia real de sus funciones cotidianas. “Ellas son una parte fundamental de la casa”, enfatizó la organizadora, subrayando que su labor trasciende con creces las tareas de limpieza para incidir directamente en la dinámica familiar y el desarrollo de los menores.
Durante las dinámicas grupales, diversas trabajadoras han manifestado el impacto positivo que genera recibir muestras de gratitud y aprecio por parte de sus empleadores. Estos pequeños actos, según se ha destacado, transforman radicalmente la vivencia del oficio diario.
Las beneficiarias también han expresado su gratitud ante los micrófonos. Lorena, una de las asistentes, valoró el espacio de aprendizaje continuo: “Me siento muy agradecida de haber estado aquí en estas charlas. Es algo muy interesante. Hemos sacado mucho provecho de esto”, expresó, añadiendo que “cada tema que se ha dado aquí, cada charla que nos ha enseñado, fue algo muy constructivo para poder seguir nosotros avanzando”.
Por su parte, Tamara resaltó la inspiración obtenida a través de las vivencias compartidas por sus compañeras: “Me siento muy agradecida de formar parte de este grupo donde hemos escuchado muchos testimonios. Cada charla ha sido de verdad de motivación, tanto personal para seguir adelante, porque nos ayudan a inspirarnos y a crecer cada día como persona”, afirmó, concluyendo con un emotivo balance: “De verdad valoro muchísimo y estoy muy agradecida. Me voy con el corazón lleno”.
Inspiración en valores y proyección a futuro
Si bien la iniciativa surge desde el ámbito católico, sus impulsores han establecido que las puertas permanezcan abiertas para mujeres de cualquier credo. La propuesta se fundamenta en una perspectiva cristiana sobre la dignidad del ser humano y del trabajo, pero se define estrictamente como un espacio formativo en valores y no de adoctrinamiento religioso. “Es importante: es una formación en valores, no formación religiosa”, aclaró Febres-Cordero.
Entre las actividades destacadas figuró la conferencia impartida por el P. Juan Carlos Vásconez, rector de la parroquia, bajo el título “El trabajo bien hecho”, orientada a promover la responsabilidad en las labores diarias y su sentido trascendente. Además, el ambiente se complementa con un espacio de distensión donde se ofrece café, té y refrigerios, permitiendo replicar el cuidado que ellas brindan habitualmente en los hogares ajenos.
De cara al futuro, los organizadores planean evaluar el desarrollo del programa mediante encuestas para optimizar los contenidos. La meta a corto plazo es rebasar la barrera de las 100 participantes y clausurar el ciclo anual en noviembre con un evento especial que incluirá reconocimientos a la asistencia constante. “El trabajo bien hecho siempre va a ser reconocido. Si no es aquí en la tierra, será en el cielo”, concluyó Febres-Cordero, recordando que “nunca es tarde para formarse, para crecer, para aprender”.








