El Papa expresa su condena tras el atentado contra la comunidad ortodoxa en Jordania
Durante la tradicional oración dominical desde el Palacio Apostólico, el Papa León XIV dedicó unos minutos para manifestar su profundo pesar por el ataque terrorista perpetrado el pasado viernes contra los feligreses reunidos en el templo ortodoxo de San Jorge, ubicado en la localidad jordana de Mut.
Solidaridad con los afectados y llamado a la convivencia
El Obispo de Roma interrumpió sus intervenciones habituales para dirigir un mensaje de apoyo directo a los damnificados por este suceso violento. Ante la multitud congregada, el Pontífice pronunció las siguientes palabras: “Quiero asegurar mi oración por quienes murieron y resultaron heridos el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la Iglesia ortodoxa de San Jorge, en Mut, Jordania”.
Asimismo, el jerarca católico subrayó el valor histórico que posee la nación en materia de tolerancia y concordia interreligiosa. Al respecto, agregó: “Estoy cerca de esa comunidad y de todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones”.
Esta agresión armada ha generado una ola de rechazo unánime tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico a nivel internacional y local. Desde Jerusalén, el Patriarcado Latino catalogó el suceso como un “cobarde” y “despiadado atentado terrorista”. Por su parte, los líderes de las distintas denominaciones cristianas de la región calificaron la acción como un acto “atroz e inhumano”, invitando formalmente a todos los templos locales a hacer sonar sus campanas como muestra de luto y unión con las familias perjudicadas.
Aprovechando la solemnidad del momento, el máximo representante de la Iglesia católica instó a los creyentes a no cesar en sus peticiones por el fin de las hostilidades globales, recordando que “Sigamos rezando juntos por la paz” en un contexto geopolítico profundamente convulsionado.
Preocupación por la emergencia en Yemen y aniversario en Asís
Antes de abordar lo acaecido en territorio jordano, el líder vaticano centró su atención en la grave crisis humanitaria que padece Yemen, prestando especial atención a los habitantes de la ciudad de Taiz. En dicha zona, la escasez crítica de recursos básicos como agua potable, víveres y asistencia médica mantiene a la población en una situación límite.
Ante este panorama desolador, el Papa emitió una exigencia categórica: “Hago un sentido llamamiento para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemení y a todos los pueblos de la región la posibilidad de vivir en paz”.
En otro orden de ideas, el Pontífice recordó que el próximo 27 de octubre se conmemorará el 40.° aniversario de la histórica cumbre interreligiosa por la concordia impulsada por San Juan Pablo II en la ciudad italiana de Asís en 1986. En este sentido, invitó a la feligresía a sumarse espiritualmente al evento que congregará a diversas autoridades espirituales.
Cabe destacar que, aunque inicialmente estaba programada su asistencia presencial, el Santo Padre no acudirá al evento debido a prescripción médica. Sus facultativos le prohibieron realizar el traslado en helicóptero tras la intervención quirúrgica practicada el pasado 13 de octubre, en la cual se le extirpó un tumor maligno del pulmón derecho.
Para concluir su mensaje ante los fieles, el sucesor de Pedro reflexionó sobre la inutilidad de las confrontaciones armadas en el escenario mundial actual, advirtiendo que “Nunca como hoy resulta evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, empobrecen y dañan al mundo”, y rogó para que el Creador guíe a los mandatarios hacia caminos de entendimiento mutuo.








