Las altas jerarquías eclesiásticas de Tierra Santa han manifestado su profundo agradecimiento a las instituciones gubernamentales y a la Corona por la firme respuesta institucional tras el ataque armado perpetrado recientemente contra un templo ortodoxo. Los hechos violentos ocurrieron en la localidad de Hamud, situada en la gobernación de Al Karak, específicamente en el marco de una ceremonia fúnebre que congregaba a los fieles.
El trágico suceso dejó un trágico saldo de seis personas fallecidas y un total de 28 heridos, de acuerdo con los reportes oficiales compartidos tras el asalto. Desde el Patriarcado Latino de Jerusalén se emitió una enérgica condena pública, calificando lo ocurrido como una agresión cobarde y ruin que vulnera flagrantemente los derechos humanos más elementales.
Vulneración de la paz y los espacios sagrados
El pronunciamiento eclesial enfatizó que irrumpir en un recinto consagrado para perpetrar una masacre constituye una afrenta directa contra la libertad de culto y el derecho supremo a la preservación de la vida. Asimismo, la institución religiosa valoró de manera muy positiva el legado de la monarquía hachemita, destacando la labor del rey Abdalá II en la construcción de puentes de entendimiento, moderación y respeto mutuo entre diferentes credos dentro del territorio nacional.
En el mismo documento, se puso de relieve que la solidez institucional y la convivencia pacífica entre ciudadanos son los mejores escudos protectores frente a las dinámicas del extremismo violento. Bajo esta premisa, se reiteró que la ciudadanía jordana opera como un bloque unificado, donde la distinción por motivos de fe no fractura el compromiso común con la estabilidad del Estado.
Toque generalizado de campanas en señal de luto
Como expresión palpable de dolor colectivo y fraternidad, las campanas de los recintos cristianos en toda la región emitieron un tañido solemne al mediodía del sábado. Los máximos representantes de las Iglesias locales suscribieron una declaración conjunta en la que tildaron el asalto de inhumano, subrayando que la violencia en un espacio de oración y duelo representa un ultraje a cualquier principio moral.
Los firmantes advirtieron que agredir a la comunidad cristiana local equivale a lesionar el delicado equilibrio social del país, caracterizado históricamente por la concordia interreligiosa.
Respuesta firme desde el Ejecutivo y la Corona
Por su parte, el monarca jordano condenó sin paliativos el episodio violento y garantizó que el Estado empleará todos sus recursos para castigar a los responsables. A través de un mensaje difundido en plataformas digitales, el jefe de Estado advirtió que los intentos externos de fracturar la convivencia social están abocados al fracaso.
Paralelamente, una delegación gubernamental encabezada por el primer ministro Jafar Hassan se desplazó hasta la gobernación afectada para supervisar la situación y reunirse con los afectados. Durante su intervención institucional, el jefe del Gobierno catalogó la agresión como un acto despreciable vinculado a células radicales y remarcó que el extremismo no hallará espacio de tolerancia en suelo nacional.
Jordania, que alberga a una población estimada en 11,5 millones de habitantes —con una comunidad cristiana que ronda el 3 % del total demográfico—, mantiene tradicionalmente un perfil de estabilidad en Oriente Medio, lo que convierte este tipo de incidentes violentos en episodios excepcionales dentro del contexto político del país.







