Durante el XXIV Encuentro Nacional de Pastoral de Movilidad Humana, llevado a cabo en la ciudad de Puebla del 19 al 23 de octubre, líderes religiosos y agentes pastorales evaluaron nuevas estrategias para optimizar el acompañamiento a las poblaciones en tránsito, trascendiendo la asistencia básica de alimentación y refugio.
El evento congregó a cerca de 100 delegados procedentes de diferentes regiones del país. En este espacio se reflexionó sobre las acciones necesarias para responder adecuadamente a las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad, de acuerdo con las declaraciones ofrecidas a EWTN News Español por Mons. Eugenio Lira Rugarcía, Obispo de Matamoros-Reynosa y coordinador de esta dimensión en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).
Ampliación de áreas de trabajo y cooperación interinstitucional
El jerarca eclesial detalló que la instancia episcopal que encabeza concentra sus esfuerzos en seis sectores específicos, abarcando a migrantes, turistas, estudiantes extranjeros, trabajadores del mar y la pesca, sector aéreo y la erradicación de la trata de personas, además de proyectar la futura apertura de la pastoral de carreteras.
A pesar de que cada ámbito presenta retos particulares, los asistentes identificaron metas comunes como la capacitación constante del personal, la consolidación de redes de apoyo y el incremento de la visibilidad de estas acciones para captar la colaboración de más voluntarios. Asimismo, se subrayó la importancia de mantener una actitud flexible ante las transformaciones del fenómeno migratorio.
Para maximizar el impacto de estas acciones, los participantes acordaron vincular su labor con otras comisiones eclesiales, parroquias, centros educativos superiores e instituciones de investigación.
Evolución en los servicios ante escenarios complejos
En el territorio mexicano operan aproximadamente 100 centros de asistencia a migrantes, de los cuales 54 son gestionados directamente por la Iglesia Católica mediante la participación de laicos, consagrados, diáconos y presbíteros.
La naturaleza de los apoyos varía de acuerdo con el contexto local y las necesidades de los usuarios, abarcando desde asesoría jurídica, sanitaria y psicológica hasta acompañamiento espiritual, inserción laboral y educativa, así como protección a víctimas de violencia y redes de tráfico humano.
El prelado señaló que las disposiciones aplicadas por la administración estadounidense encabezada por Donald Trump han generado una reducción en el tránsito de personas tanto en las fronteras sur como norte. Como resultado, numerosas personas permanecen varadas en condiciones de vulnerabilidad, enfrentando situaciones de indigencia o bien requiriendo asistencia tras su deportación o al decidir radicar en territorio mexicano.
Adicionalmente, la institución ha detectado un incremento en los desplazamientos internos, afectando principalmente a comunidades indígenas que abandonan sus lugares de origen debido a factores de pobreza e inseguridad.
Defensa de la dignidad humana y discernimiento comunitario
Frente a las variaciones del panorama político y socioeconómico, el obispo enfatizó que el valor fundamental de la persona se mantiene inalterable. Para afrontar los desafíos actuales, recomendó superar el miedo a lo desconocido mediante el ejercicio del discernimiento guiado por la fe.
Finalmente, hizo un llamado a las comunidades parroquiales y a la ciudadanía en general a involucrarse activamente en iniciativas legítimas orientadas a elevar la calidad de vida de los sectores desprotegidos, fomentando el análisis crítico frente a discursos de polarización social.








