Expectativas pastorales ante el recorrido papal
Durante su estancia en Buenos Aires con motivo del congreso internacional “El Papa León XIV en América Latina”, el Arzobispo de Santiago de Chile, Cardenal Fernando Chomali, analizó en profundidad los retos y el impacto espiritual que el sucesor de Pedro dejará en la región. El purpurado chileno, quien tiene previsto acompañar de cerca al Pontífice en sus distintas escalas por Uruguay, Argentina y Perú, aseguró que la mera presencia del líder católico traerá un bienestar espiritual incalculable para estas naciones.
Según explicó el prelado, el pontífice desplegará toda su autoridad moral y pastoral adaptándose a cada entorno: “en la cárcel va a aparecer con fuerza el pastor compasivo, el pastor misericordioso; en la universidad va a aparecer con fuerza el maestro, el que enseña con autoridad; y con el pueblo, va a aparecer ese corazón misericordioso que acoge el gemido de un pueblo que está empobrecido y que está viviendo, digamos, experiencias fuertes”.
Asimismo, el purpurado hizo hincapié en una condición humana muy particular del actual Obispo de Roma, tras haber superado recientemente una intervención quirúrgica pulmonar. Desde esa perspectiva, el Cardenal afirmó que “un Santo Padre que habla desde la experiencia de la debilidad se hace doblemente creíble”, una cualidad fundamental para conectar de manera genuina con las comunidades locales.
Llamado urgente a la clase dirigente y combate a la corrupción
El diagnóstico del Cardenal Chomali sobre el panorama sudamericano incluye una profunda preocupación por la alta polarización política, un fenómeno que erosiona los cimientos democráticos y socava la confianza ciudadana en el Estado de derecho. Por este motivo, confía en que los encuentros que el Papa mantendrá con los jefes de Estado de la región sirvan como un llamado enérgico para redirigir los esfuerzos colectivos.
“Yo creo que él les va a hablar para decirles que tienen que pensar en el bien común, que tienen que hacer un esfuerzo inmenso por terminar con la corrupción, que es algo que nos ha hecho mucho daño y sobre todo, pensar en el futuro con las grandes transiciones que estamos viviendo”, aseveró el arzobispo chileno, vinculando esta exhortación con los desafíos socioeconómicos actuales.
En la misma línea, advirtió sobre las repercusiones laborales y educativas que traerá consigo la expansión tecnológica. Citando las reflexiones plasmadas en la encíclica Magnífica humanitas, alertó que la irrupción de la inteligencia artificial generará desajustes en el empleo y en los sistemas previsionales si no se implementan reconversiones educativas adecuadas. Pese a este escenario complejo, el purpurado reiteró que el eje central del pontífice será hablar directamente al corazón de las personas, reorientando su mirada hacia los valores evangélicos de verdad, justicia y fortalecimiento de la religiosidad popular.
Inspirar a las nuevas generaciones frente a la desesperanza
Otro de los ejes prioritarios en la agenda de la Iglesia es la situación de la juventud, un sector golpeado por la apatía y donde el suicidio se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad. Ante este panorama desolador, el Cardenal Chomali abogó por proponer metas elevadas a los muchachos: “A los jóvenes hay que invitarlos a grandes ideales. Hay que invitarlos a grandes épicas, a que se involucren en la sociedad, que no sean espectadores de lo que pasa”.
El arzobispo señaló que la trayectoria misionera del propio Papa representa un modelo a seguir, destacando su labor durante dos décadas en zonas complejas de Norteamérica. Del mismo modo, confía en que el Santo Padre aborde temáticas cruciales como el rol fundamental de la familia y el fomento de las vocaciones sacerdotales.
El compromiso posterior y el desafío del testimonio
Finalmente, al reflexionar sobre los frutos a largo plazo que debe cosechar la Iglesia latinoamericana tras la partida del Pontífice, el Cardenal insistió en que “el gran desafío que tenemos siempre es ser un buen testimonio”, recordando que las nuevas generaciones valoran mucho más las acciones visibles y coherentes que los discursos teóricos.
El purpurado concluyó señalando que las multitudinarias concentraciones previstas —como los millones de fieles que se congregarán en Luján y Buenos Aires— evidencian la existencia de una enorme reserva moral en la sociedad. El objetivo pastoral ineludible, por lo tanto, consistirá en atesorar ese entusiasmo comunitario para que los creyentes mantengan su participación activa en la vida parroquial una vez concluida la histórica visita.








