El Papa León XIV dedica su intención de oración de noviembre al uso ético de los bienes
El sumo pontífice ha dado a conocer la guía espiritual que guiará a la comunidad católica durante el undécimo mes de 2026. En esta ocasión, el foco se centra en la responsabilidad económica y la justicia distributiva a nivel global, un asunto recurrente en las recientes intervenciones de la máxima autoridad de la Iglesia.
Llamado a la solidaridad y la justicia distributiva
Para este periodo, la solicitud específica del jerarca consiste en invitar a los creyentes a reflexionar sobre la gestión de los recursos financieros. “Oremos por un buen uso de la riqueza para que, no cediendo a la tentación del egoísmo, esté siempre al servicio del bien común y la solidaridad con los que tienen menos”, expresó el Papa León XIV al difundir su propuesta.
Esta directriz se alinea con posturas previamente manifestadas por el líder religioso. Ya en el mes de abril, el Obispo de Roma advirtió sobre la disparidad económica global mediante un pronunciamiento público en redes sociales, donde señaló que cientos de millones de seres humanos padecen privaciones severas mientras grandes capitales se concentran en pocas manos.
La perspectiva moral frente a la desigualdad
Desde la óptica de la doctrina eclesiástica, la disparidad financiera no surge de una escasez real de insumos en el planeta, sino de fallas éticas en la distribución. Al respecto, el pontífice apuntó que el problema exige soluciones basadas en la honestidad y en principios morales sólidos.
Asimismo, durante sus reflexiones previas para la novena edición de la Jornada Mundial de los Pobres, el líder católico subrayó que la mayor carencia espiritual radica en el desconocimiento de la divinidad. Por ello, la oración se plantea como un instrumento indispensable para iluminar la conciencia de quienes generan y administran recursos, orientándolos hacia el bienestar colectivo y alejándolos de la indiferencia.
Compromiso pastoral y la próxima jornada mundial
El calendario eclesiástico contempla la conmemoración de la décima edición de la Jornada Mundial de los Pobres para el domingo 15 de noviembre de 2026, fecha que coincide con el trigésimo tercer domingo del Tiempo Ordinario.
Esta iniciativa, instaurada en 2017 para promover la fraternidad y la cercanía con los sectores más vulnerables, mantiene vigentes los principios de acoger a quienes menos tienen y reconocer en ellos una guía para vivir la fe con mayor autenticidad. La administración actual reafirma así que los sectores marginados ocupan un lugar prioritario dentro de la labor pastoral de la institución.








