El regreso de un emblema a la cumbre pirenaica
La cima del Aneto vuelve a lucir su tradicional estructura metálica después de un operativo aéreo que devolvió el monumento a sus 3.404 metros de altitud. La cúspide del pico más elevado de los Pirineos había permanecido huérfana desde la pasada primavera, momento en el que la estructura original fue derribada intencionadamente.
Los hechos salieron a la luz en el mes de abril, cuando diversos montañeros alertaron a las autoridades sobre la desaparición del monumento. Posteriormente, la Guardia Civil confirmó que la pieza principal, caracterizada por sus tres metros de altura y sus 100 kilogramos de peso, había sido arrancada de su base y lanzada por la ladera de la montaña.
Una compleja operación logística
Para solventar esta situación, el consistorio local organizó una misión de transporte aéreo. El pasado 31 de octubre, un helicóptero operado por la compañía Air Lama despegó con la misión de izar la estructura y depositarla de nuevo en la cumbre situada en la provincia de Huesca, dentro del espacio protegido del Parque Natural Posets-Maladeta.
El esfuerzo institucional se suma a las muestras de afecto que la comunidad de alpinistas ha mostrado hacia este enclave a lo largo de los últimos meses, marcados por la indignación generalizada ante el ataque vandálico sufrido por el monumento.
Una historia marcada por la controversia y la devoción
A lo largo de sus 75 años de historia, desde que un centro excursionista catalán instalara por primera vez un símbolo religioso en este punto, la cumbre ha sido escenario de múltiples episodios de tensión, homenajes y actos vandálicos. Con el tiempo, entidades como los Montañeros de Aragón de Barbastro añadieron otras representaciones religiosas, como una imagen de la Virgen del Pilar y una talla de San Marcial, patrón de la localidad de Benasque.
Las inclemencias meteorológicas y la intervención humana han amenazado la estabilidad del monumento en repetidas ocasiones. En el año 1999, un fuerte temporal logró arrancarla de sus cimientos. Años más tarde, en 2018, la estructura apareció vandalizada con pintadas de color amarillo, tono vinculado a las protestas del independentismo catalán.
Iniciativas ciudadanas para sanar el vacío en la cima
La prolongada ausencia del emblema principal motivó gestas solidarias por parte de admiradores de la montaña. Un ejemplo destacado ocurrió el pasado mes de mayo, cuando un joven francés de 18 años llamado Maël Le Lagadec alcanzó la cumbre tras caminar 14 horas cargando a la espalda una cruz de madera de nogal de 35 kilos que él mismo había esculpido. Su travesía buscaba compensar temporalmente la pérdida de la cruz de hierro que presidía el lugar desde 1951.
Con la reciente instalación coordinada por el ayuntamiento, la cumbre recupera la normalidad paisajística y simbólica que reclaman tanto los vecinos del valle como los miles de senderistas que cada año coronan este emblemático desafío geográfico.








