Un encuentro clave en el Vaticano antes de la cumbre en Madrid
En el marco de su gira oficial por Europa que lo llevaría posteriormente a la capital española para sumarse a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, el mandatario chileno, José Antonio Kast, sostuvo un encuentro privado de 45 minutos con el papa León XIV en la Ciudad del Vaticano. Esta cita marca la primera reunión oficial entre el jefe de Estado sudamericano, cuyo mandato dio inicio el 11 de marzo de 2026, y el máximo jerarca de la Iglesia católica.
Durante la comparecencia institucional ofrecida ante los medios de comunicación tras las conversaciones en la sede pontificia, el gobernante detalló que el Obispo de Roma centró gran parte de su atención en las profundas dificultades estructurales que afectan al núcleo familiar y al panorama demográfico global. “Ha manifestado también su interés por la familia, por la natalidad, que está siendo cada vez más difícil en las distintas naciones”, declaró Kast ante la prensa internacional acreditada.
Vínculos históricos y llamados apremiantes por la concordia global
Asimismo, el dignatario sudamericano destacó que el Sumo Pontífice exteriorizó un profundo afecto hacia la sociedad chilena, un territorio al que reconoció conocer a profundidad debido a las múltiples travesías que realizó en el pasado cuando ejercía como superior general de la Orden de San Agustín. Según el testimonio del presidente, el líder católico guarda memorias entrañables de su paso por urbes como Santiago, San Fernando y Concepción, además de valorar la vitalidad de la religiosidad popular que distingue a los habitantes del país sudamericano.
En el plano geopolítico, la autoridad chilena indicó que el sucesor de Pedro profundizó en su inquietud por las hostilidades activas que castigan a diversas regiones del planeta. “Ha manifestado su preocupación por la paz, no solamente la paz entre los países hermanos, sino que la paz en distintos lugares del mundo”, aseveró. Como gesto de cercanía, el Pontífice extendió una bendición especial a la ciudadanía chilena y prometió mantener presente en sus plegarias a cada uno de los poderes del Estado.
Conversaciones diplomáticas y agenda en la Secretaría de Estado
Con posterioridad a la cumbre en losapartamentos papales, la agenda oficial continuó en las oficinas de la Secretaría de Estado, donde el dignatario y su comitiva dialogaron con monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. Desde la Oficina de Prensa de la Santa Sede se emitió un comunicado oficial en el cual se calificó de excelentes los vínculos diplomáticos bilaterales existentes, reconociendo además el papel fundamental que desempeña la institución eclesiástica en el tejido social y espiritual de la nación sudamericana.
El reporte de la Santa Sede reiteró la convergencia de posturas en torno a problemáticas internacionales de máxima urgencia, poniendo el foco de atención en el fenómeno de los desplazamientos migratorios masivos y el acelerado declive demográfico que experimentan sociedades de todo el mundo. La delegación que acompañó al jefe de Estado estuvo compuesta por figuras de alto rango institucional, tales como la presidenta de la Corte Suprema, la líder del Senado, el titular de la Cámara de Diputadas y Diputados, ministros de gabinete y el embajador chileno acreditado ante la Santa Sede.
Obsequios tradicionales y simbolismo cultural chileno
Como parte del protocolo de intercambio de presentes, el mandatario entregó al jerarca de la Iglesia católica una valiosa talla de la Virgen del Carmen, patrona nacional de Chile, cuyas festividades centrales conmemoran el centenario de su coronación oficial. La pieza artística de origen español, recuperada gracias a la intervención del área de Patrimonio del palacio de La Moneda, destaca por su manufactura en pasta de madera, la inclusión de ojos de cristal de fabricación alemana previos a la Segunda Guerra Mundial y un conjunto de coronas elaboradas en orfebrería francesa con filigrana de plata y baño de oro.
Adicionalmente, el líder del Ejecutivo obsequió al líder católico un ejemplar del volumen titulado La Edad Media en Chile. Historia de la Iglesia desde la fundación de Santiago a la incorporación de Chiloé (1541-1826), escrito por el recordado monje benedictino, arquitecto e historiador Gabriel Guarda (1928-2020), quien fuera galardonado con el Premio Nacional de Historia en 1984. Tras concluir formalmente sus compromisos diplomáticos en territorio vaticano, el presidente chileno emprendió su vuelo hacia Madrid para integrarse al cónclave iberoamericano coordinado por el rey Felipe VI.








