5 noviembre, 2026

La última vez que el P. Hugo Gabriel Sánchez coincidió con Robert Prevost en Chiclayo, el futuro Papa acababa de ser creado cardenal. En apenas unos días, aquel amigo que le felicita cada cumpleaños y con quien compartía “risas a carcajadas” cuando era su obispo, regresará a su tierra como Pontífice.

Una visita histórica

Una visita histórica que el sacerdote recibe como “un regalo de Dios”. Para él, la elección de Robert Prevost ha supuesto “un cambio de color de sotana: sigue siendo el mismo amigo cercano de siempre, atento y preocupado por nosotros”.

La serenidad, la confianza en la Providencia, la claridad y la firmeza son, a juicio del sacerdote, algunos de los rasgos que mejor definen a León XIV.

Asimismo, recuerda que “Mons. Roberto reflejaba muy bien la imagen de Cristo, el Buen Pastor: un pastor siempre cercano, que tenía las puertas abiertas y, sobre todo, el corazón dispuesto y el tiempo necesario para escucharte sin prisas, con mucha calma. Sabía ofrecer una respuesta sabia que no se quedaba en palabras, sino que se traducía en acciones concretas”.

“Aquí se encuentran las raíces de su ministerio”

Aunque ambos han podido encontrarse en más de una ocasión en el Vaticano desde que fue elegido sucesor de San Pedro, el joven sacerdote reconoce que esta ocasión será diferente:

“Esta visita es muy importante porque aquí pudo desarrollar plenamente su vocación y encontró un modo de ejercer su ministerio como sacerdote y luego como obispo. Se encariñó con Chiclayo y tenerlo aquí después de ocho años va a ser muy importante para él y para nosotros. Aquí se encuentran las raíces de su ministerio”, remarca.

Al recordar su trayectoria misionera, el sacerdote destaca la ilusión con la que Mons. Roberto afrontaba los grandes proyectos y desafíos pastorales: “Una de las cosas que más le ilusionaban era emprender grandes iniciativas en favor de la evangelización, del anuncio del Evangelio y de la transmisión de la fe, sin dejar de lado la ayuda social”.

Un impulso anímico

El P. Sánchez no duda de que León XIV está preparando este viaje “con mucha oración”, al igual que la Iglesia en Perú. Además, está convencido de que este encuentro supondrá también un impulso anímico para el Santo Padre, especialmente “después de salir de su operación”.

En conversación con EWTN News Español, el P. Hugo revela que el Santo Padre manifestó su deseo de visitar las comunidades más alejadas. Sin embargo, las dificultades de acceso, especialmente por las condiciones climatológicas, han impedido incluirlas finalmente en el programa oficial del viaje.

Aun así, explica el sacerdote, “el Papa ha querido que estas personas sean los invitados de honor en el encuentro que se celebrará en Zaña, en el distrito de Chiclayo”. Allí, el Pontífice presidirá la clausura del Año Jubilar con motivo del 300º aniversario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.

La expectación del país que ocupa un lugar especial en el corazón de León XIV es inmensa. El sacerdote chiclayano puntualiza que, a pesar de su carácter sencillo, humilde y reservado, “es una persona que cuando tiene un grupo numeroso delante de él, como que se siente más pleno, con más alegría, con mucha ilusión y sobre todo entusiasmo. Se puede decir que se le agranda el corazón, y por eso disfrutará mucho”.

El P. Sánchez, miembro de la comisión organizadora del viaje papal, afirma que, pese a la inexperiencia de la diócesis y al enorme desafío que supone preparar una visita de estas características, se ha trabajado con especial dedicación para cuidar cada detalle de los actos y acoger con cariño a todos los peregrinos.

Preguntado por qué al Perú le gustaría que encontrase León XIV a su llegada, el sacerdote lo tiene claro: “Está reflejado en su mismo lema petrino In Illo uno unumñ; una Iglesia unida que sepa caminar junta en fraternidad”.

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