La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) ha anunciado el inicio oficial de la causa de canonización de su fundador, el sacerdote jesuita Ángel Ayala, un paso significativo programado para el 20 de febrero de 2026, coincidiendo con el 66º aniversario de su fallecimiento. Esta iniciativa busca reconocer la santidad de un hombre cuya visión transformó la participación de los laicos en la vida pública española y sentó las bases de una de las instituciones católicas más influyentes del país.
**El Nacimiento de un Movimiento Transformador**
El origen de la ACdP se remonta a 1908, cuando el Padre Ayala, un jesuita español con una profunda inquietud apostólica, convocó a un selecto grupo de ocho jóvenes miembros de la Congregación Mariana de los Luises. Con la simple pero potente pregunta “Vamos a ver lo que quiere el Señor de nosotros”, el Padre Ayala sembró la semilla de lo que un año después se formalizaría como la Asociación Católico-Nacional de Jóvenes Propagandistas. Entre esos jóvenes pioneros se encontraba Ángel Herrera Oria, quien posteriormente alcanzaría la dignidad de obispo de Málaga y cardenal de la Iglesia Católica, un testimonio del calibre de los individuos que el Padre Ayala inspiró.
A lo largo de su historia, la organización evolucionó en su denominación hasta consolidarse como la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Según sus estatutos, se define como una asociación privada de fieles laicos cuyo propósito es responder a su vocación a la santidad mediante la evangelización de la vida pública y la ordenación de las estructuras sociales conforme a los principios del Reino de Dios. Actualmente, la ACdP es reconocida como una de las realidades eclesiales con mayor vigor en España, destacando por su vasta red de centros educativos, la más extensa del país, por donde han pasado más de 250.000 estudiantes. Este impresionante legado educativo es una clara manifestación de la visión fundacional del Padre Ayala.
**Ángel Ayala: El Asceta y Apóstol del Liderazgo Laico**
La figura del Padre Ángel Ayala (1867-1960) es recordada por su profunda humildad, su férreo autodominio y una voluntad inquebrantable, a pesar de poseer, como señala Pablo Sánchez Garrido, secretario nacional de causas de canonización de la ACdP y postulador de la causa, un temperamento notablemente fuerte que supo encauzar hacia su misión. Ayala fue un asceta ejemplar que libró y ganó batallas internas en su camino vocacional, emergiendo como un apóstol decidido a formar a otros para llevar el mensaje de Cristo a todos los estratos sociales.
Su principal prioridad fue la formación de seglares y laicos, a quienes entonces se refería como “minorías selectas”. Aunque la expresión podría sonar elitista hoy día, su significado para Ayala trascendía cualquier clasismo. Para él, un “selecto” o líder podía ser tanto un obrero capaz de evangelizar a sus compañeros como un catedrático. Este enfoque inclusivo buscaba empoderar a laicos en diversos ámbitos como el social, cultural, educativo y periodístico, campos que en la España de su tiempo estaban marcados por un laicismo imperante. La fundación de la ACdP coincidió con eventos turbulentos como la Semana Trágica de Barcelona, una revolución anticlerical, y Ayala mismo sufrió la disolución de la Compañía de Jesús durante la II República, debiendo esconderse durante la Guerra Civil.
De esta visión surgieron importantes iniciativas como la Federación de Estudiantes Católicos, el Instituto Social Obrero, la Editorial Católica y la Biblioteca de Autores Cristianos. El Padre Ayala concebía este liderazgo con una premisa fundamental: la primacía de lo espiritual. Para él, un verdadero líder era un apóstol con una imperiosa necesidad de llevar la fe al ámbito público y social, sin cobardía ni temor.
**Un Legado que Resuena en el Siglo XXI**
La audacia y el espíritu proactivo del Padre Ayala y su discípulo Herrera Oria, a quienes el postulador Sánchez Garrido visualiza utilizando las redes sociales como una “primera línea de evangelización del continente digital” si vivieran hoy, perviven en la ACdP contemporánea. La Asociación ha demostrado su capacidad de adaptación y vanguardia con campañas publicitarias innovadoras y de impacto sobre debates actuales, y la creación de la “Fiesta de la Resurrección”, un concierto masivo que reúne a miles de personas para celebrar la Pascua cada año en Madrid.
El postulador sugiere que el Padre Ayala contemplaría la ACdP actual con afecto, pero también con una exigencia paternal, urgiendo a la asociación a retornar a sus raíces en aspectos clave, a renovar la primacía de una espiritualidad sólida y a reafirmar la importancia de su compromiso social.
**El Camino Hacia la Santidad**
El proceso de canonización que ahora se abre para el Padre Ayala se fundamenta en su reconocida fama de santidad y en un exhaustivo trabajo de documentación histórica. Según el postulador, la comisión histórica ha avanzado significativamente en la recopilación de material y testimonios, incluso preservando declaraciones de personas de edad avanzada para asegurar que su legado no se pierda. Este meticuloso trabajo previo sugiere que la causa podría avanzar con una “relativa rapidez”, aunque estos procesos suelen extenderse por varios años.
Durante esta labor investigativa, se han descubierto valiosas imágenes inéditas del Padre Ayala. Se trata de grabaciones en sistema Súper 8, datadas de cuando el jesuita tenía 90 años, que se encontraban en el archivo de la Congregación Misionera del Sagrado Corazón de Jesús. En estas grabaciones, tituladas “Consejos de un viejecito”, el Padre Ayala ofrecía orientaciones espirituales a misioneras destinadas en Chile, invitándolas a meditar periódicamente sobre “los novísimos” (las postrimerías), a reflexionar sobre la Providencia Divina en sus vidas y, fundamentalmente, a cultivar la alegría, considerándola un pilar de la vida espiritual.
El inicio de esta causa de canonización no solo honra la memoria del Padre Ángel Ayala, sino que también reafirma la trascendencia de su visión y su incansable labor en la conformación de un laicado católico activo y comprometido con la evangelización de la esfera pública en España y más allá. Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones a llevar la fe a cada rincón de la sociedad.





