Arequipa, Perú – La región de Arequipa, en el sur de Perú, se encuentra sumida en una grave emergencia tras las intensas lluvias, desbordes de torrenteras, deslizamientos y huaicos que han azotado diversas localidades. Ante este panorama desolador, Monseñor Javier del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, ha emitido un urgente y conmovedor llamado a la solidaridad, instando a la comunidad a unirse en oración y brindar apoyo material a los miles de damnificados y afectados.
La magnitud del desastre ha dejado una huella profunda en la infraestructura y, lo más importante, en la vida de innumerables familias. Comunidades enteras han visto sus hogares destruidos o sepultados bajo el lodo y los escombros, como es el caso de complejos habitacionales como Flora Tristán, impactado por el desborde de la torrentera El Chullo. “Siguen llegando las noticias de los miles de afectados y damnificados por estos fenómenos climatológicos. No son números, son personas, familias con rostro, con sus expectativas, que están pasando por un momento tan difícil”, expresó Monseñor Del Río en un videomensaje difundido a través de las plataformas digitales, enfatizando la dimensión humana de la tragedia.
El prelado subrayó la imperiosa necesidad de una respuesta inmediata y coordinada, afirmando que “no es tiempo de permanecer indiferentes”. Su llamado se articula en torno a dos pilares fundamentales: la acción espiritual a través de la oración y la movilización de ayuda material.
**El Poder de la Oración Comunitaria**
En el ámbito espiritual, Monseñor Del Río ha instruido a todos los sacerdotes de la arquidiócesis para que, desde el pasado domingo, se realicen rogativas especiales en cada parroquia. El objetivo es elevar plegarias por los afectados, por la pronta recuperación de la región y para implorar la protección divina ante la adversidad. “Les pido a ustedes también, como fieles, que se acerquen a sus parroquias, que coordinen entre ustedes, que se junten para rezar, porque Dios escucha nuestra oración”, alentó el Arzobispo, destacando la fuerza de la fe y la comunión en momentos de crisis.
Asimismo, invitó a los fieles a encomendar esta delicada situación a la intercesión de Jesucristo, Dios Padre, la Santísima Virgen María y Santa Bárbara, patrona contra los rayos y tormentas. Con especial devoción, manifestó su confianza en “nuestra Mamita de Chapi”, venerada en la región, para que Arequipa pueda recuperar la normalidad en el menor tiempo posible, un anhelo compartido por toda la población.
**Cáritas Arequipa Activa el Protocolo de Emergencia**
En el plano de la asistencia material, la Iglesia Católica, a través de Cáritas Arequipa, ha desplegado su programa de emergencia, estableciendo una red de coordinación con los párrocos de las áreas más golpeadas. Esta estrategia permite identificar las necesidades más apremiantes y canalizar la ayuda de manera eficiente hacia quienes más lo necesitan. “Tenemos programas para este tipo de emergencias y ya hemos comenzado a coordinar con aquellos párrocos que están acudiendo a nosotros para ver cómo podemos cooperar con las necesidades que se van presentando”, explicó el Arzobispo.
Para facilitar la recepción de donaciones y asegurar su correcta distribución, Monseñor Del Río instó a la ciudadanía y a las instituciones a llevar sus aportes directamente a la sede de Cáritas Arequipa, ubicada en la calle Federico Barreto 146, Urbanización Ferroviarios. Para coordinaciones, se ha habilitado el teléfono 054 703201.
La lista de artículos prioritarios para las familias afectadas es extensa y vital para su supervivencia y bienestar básico:
* **Alimentos no perecibles:** Productos esenciales como arroz, azúcar, aceite, menestras y conservas son cruciales para asegurar la alimentación de quienes han perdido sus provisiones y hogares.
* **Hidratación y nutrición especializada:** Agua potable embotellada, leche y alimentos formulados para niños y ancianos, grupos particularmente vulnerables en estas circunstancias.
* **Abrigo y protección:** Frazadas, mantas, plásticos para techos, calaminas, calzado resistente, ropa en buen estado, colchonetas y camas plegables, fundamentales para resguardarse de la intemperie y el frío.
* **Medicamentos y primeros auxilios:** Analgésicos, antipiréticos y botiquines básicos de primeros auxilios para atender lesiones menores y prevenir enfermedades.
* **Artículos de higiene personal:** Jabón, papel higiénico, pañales para bebés y adultos, y toallas higiénicas, indispensables para mantener la salubridad y la dignidad de las personas en albergues o condiciones precarias.
Adicionalmente, en un esfuerzo por garantizar la alimentación diaria, el comedor Santa Teresa de Calcuta y Beata Solana de Los Ángeles ha incrementado su capacidad, preparando diariamente 100 raciones adicionales de alimentos. Esta cifra está sujeta a aumento progresivo conforme las necesidades de los damnificados se intensifiquen y diversifiquen.
**Un Llamado Urgente a la Juventud y al Voluntariado**
Consciente de la inmensa labor de recuperación que se requiere, Monseñor Del Río extendió una invocación especial a los jóvenes y a todas aquellas personas con capacidad física para colaborar directamente en las zonas afectadas. La remoción de lodo y escombros, la limpieza de viviendas y el despeje de vías de comunicación son tareas titánicas que exigen una gran cantidad de mano de obra.
“Se necesita mucha mano, mucha fuerza para hacer la limpieza. Lamentablemente el gobierno, sea regional o gobiernos locales, no se dan abasto; las mismas familias no se dan abasto”, advirtió el Arzobispo, resaltando la insuficiencia de los recursos estatales ante la magnitud del desastre y la urgencia de la participación ciudadana. Por ello, animó a organizarse a través de las parroquias y otras iniciativas comunitarias para apoyar en la titánica labor de limpiar las viviendas cubiertas de barro, despejar las calles y caminos obstaculizados, y asistir a las familias en su arduo camino hacia la recuperación de la normalidad.
“Es mucho lo que hay que hacer, pero entre todos lo podemos hacer y estoy seguro que Dios nos bendecirá a todos aquellos que podamos poner lo que esté a nuestro alcance para ayudar a nuestros hermanos más afectados por esta situación”, concluyó Monseñor Javier del Río Alba, impartiendo su bendición a toda la comunidad arequipeña, que hoy más que nunca demuestra su fortaleza y espíritu solidario ante la adversidad.





