4 agosto, 2026

El pasado 22 de julio, la Arquidiócesis de Caracas hizo público un exhaustivo informe sobre las acciones emprendidas tras el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio, un mes antes. Durante una rueda de prensa celebrada en la Curia Arquidiocesana, Mons. Raúl Biord, Arzobispo de Caracas, aseguró que la Iglesia ha brindado una respuesta “con prontitud” para asistir a los damnificados. La magnitud de la tragedia es significativa, con más de 5.000 fallecidos según cifras oficiales del gobierno interino, y decenas de miles de heridos y personas que perdieron sus hogares. Se estima que la cifra de desaparecidos podría ascender a varias decenas de miles. Las localidades más afectadas, como La Guaira, Caracas y El Junquito, forman parte de la provincia eclesiástica de Caracas, evidenciando el impacto directo en la jurisdicción arquidiocesana.

Desde el primer momento de la emergencia, la arquidiócesis estableció una “Comisión de Atención a la Emergencia”. Este organismo fue el encargado de coordinar la atención espiritual, psicológica y social para los afectados. Mons. Biord extendió su agradecimiento a la “inmensa cantidad de personas” que se sumaron como voluntarios de Cáritas en todo el país, destacando el espíritu de solidaridad y la capacidad de movilización de la comunidad. El informe presentado por la Arquidiócesis de Caracas se estructuró en torno a tres pilares fundamentales de acción: el pastoral, el social y el de infraestructura. Los responsables de cada área ofrecieron detalles pormenorizados del trabajo realizado durante el último mes.

**Atención pastoral y apoyo espiritual**

El P. Ricardo Guillén, vicario pastoral de la arquidiócesis, enfatizó la prioridad del acompañamiento humano ante el profundo dolor que dejó el desastre. “Hemos tenido muy claro, desde el primer momento, que nuestra principal tarea es el acompañamiento de las personas. Es estar cercanos a este dolor, para sintonizar con él, para escuchar de manera activa y para, sobre todo, hacerle experimentar a cada una de las personas afectadas que no están solos. Que la Iglesia, que es Madre, les sostiene y les acompaña”, explicó el P. Guillén.

El vicario pastoral abordó la delicada situación de los miles de desaparecidos y los cuerpos que permanecen sepultados bajo los escombros, sin posibilidad de recuperación ni de recibir una sepultura cristiana. El sacerdote recordó la “altísima dignidad” de los cuerpos de los fallecidos como criaturas de Dios, y el esfuerzo de la Iglesia Católica por acompañar, a través de sus sacerdotes y diáconos permanentes, las exequias de quienes han podido ser rescatados. Narró su experiencia personal al realizar las exequias de una persona sepultada por una pared, subrayando el rol de la Iglesia en honrar a los difuntos y consolar a las familias en duelo. En los próximos días, las comunidades cristianas serán llamadas a continuar dando testimonio de esta misión.

Además, seminaristas de diversas casas de estudio han sido desplegados en albergues temporales para apoyar las labores de asistencia. Asimismo, se han llevado a cabo procesiones con el Santísimo Sacramento en refugios y zonas de colapso, jornadas de oración y otras actividades religiosas para ofrecer consuelo espiritual.

**La situación social tras la emergencia**

Mons. José Manuel León, Obispo Auxiliar electo de Caracas y coordinador de la Comisión de Atención a la Emergencia, informó sobre la distribución de aproximadamente 490 toneladas de insumos de primera necesidad. Estos recursos provienen “de la generosidad de la feligresía” y del apoyo de la empresa privada, canalizados a través de la red de distribución arquidiocesana. La ayuda ha llegado a diversos hospitales en Caracas, casas de refugio en La Guaira y a sectores devastados en varias ciudades. Uno de los objetivos principales de la atención social es “garantizar la sostenibilidad operativa del suministro de los recursos a las familias afectadas”.

Mons. León también explicó que la arquidiócesis busca “fortalecer los bancos de medicamentos existentes en las parroquias” y “ampliar y articular la red de dispensarios parroquiales” para ofrecer atención primaria de salud a los damnificados. Adicionalmente, la Iglesia brindará acompañamiento psicológico, especialmente a los niños, para proporcionarles herramientas en el manejo del duelo y el estrés postraumático.

**Infraestructura y estado de los templos**

El P. Neptalí Balza, ingeniero civil y encargado de la inspección de los templos afectados, presentó una “evaluación técnica preliminar” de 27 iglesias en el área metropolitana de Caracas. Con el aval del Colegio de Ingenieros de Venezuela, los templos fueron clasificados con un sistema de etiquetas de colores (verde, amarillo y rojo) según el nivel de daño:
* **Verde (habitable):** Seis parroquias (22% del total) fueron identificadas con esta etiqueta.
* **Amarillo (uso restringido, preventivo):** Dieciséis templos (59%) presentan fallas menores o desprendimientos ornamentales que requieren mitigación, demolición de elementos vulnerables y reparaciones, pero no impiden el uso religioso.
* **Rojo (acceso restringido):** Cinco templos parroquiales (19%) sufrieron daños estructurales graves que impiden el acceso. Estos son: San José de Ñaraulí, Nuestra Señora de La Merced, San Juan María Vianney, Nuestra Señora de Lourdes y Santa Rosalía de Palermo.

El P. Balza detalló un plan de recuperación en cinco fases:
1. **Emergencia y resguardo activo:** Demarcación con etiquetas de habitabilidad, apuntalamiento temporal de áreas críticas y centralización digital de reportes.
2. **Diagnóstico y estudios preliminares:** Documentación del estado real de los templos y definición de la hoja de ruta técnica, con alianzas con estudiantes de Arquitectura e Ingeniería.
3. **Proyectos e ingeniería sismorresistente:** Cálculo de refuerzos estructurales con tecnologías compatibles (fibra de carbono, inyección de morteros, tensores) y validación ante entes patrimoniales.
4. **Ejecución de la reconstrucción e intervenciones:** Clasificación y rescate de elementos colapsados reutilizables (como artesonados) y restauración de bienes artísticos (vitrales, ornamentación y carpintería).
5. **Verificación y mantenimiento preventivo:** Aplicación de un protocolo permanente de conservación a largo plazo para edificaciones históricas.

Este ambicioso plan refleja el compromiso de la Arquidiócesis de Caracas con la recuperación integral de la comunidad y la preservación de su valioso patrimonio arquitectónico y espiritual tras la devastación sísmica.

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