LIMA, PERÚ – El Arzobispado de Lima ha iniciado una exhaustiva investigación previa canónica en respuesta a serias denuncias contra el presbítero Marco Agüero Vidal, quien hasta hace poco ejercía como administrador temporal de la parroquia Nuestra Señora de la Alegría. Las acusaciones, que han generado profunda consternación en la comunidad, se refieren a presuntos “tocamientos no consentidos” ocurridos en el delicado contexto del sacramento de la confesión. Este caso subraya la continua búsqueda de transparencia y rendición de cuentas dentro de la Iglesia Católica peruana.
Según un comunicado oficial emitido por la oficina de prensa del Arzobispado, liderado por el Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, la institución recibió las denuncias por primera vez el 11 de diciembre de 2023. Los informes detallan que el sacerdote Agüero Vidal habría incurrido en estas conductas inapropiadas contra tres individuos, uno de los cuales era menor de edad al momento de los presuntos hechos. La naturaleza de las alegaciones, particularmente su supuesta ocurrencia durante el sacramento de la confesión, agrava la gravedad del asunto, ya que este es un espacio de máxima confianza y vulnerabilidad.
**Inicio del Proceso Canónico y Medidas Cautelares**
Tras la recepción de las acusaciones iniciales, el Arzobispado de Lima actuó con celeridad. El 26 de diciembre de 2023, el Cardenal Castillo impuso al presbítero Agüero un “remedio penal con carácter formal”. Si bien el comunicado no especifica los detalles de este remedio, en el derecho canónico, tales medidas pueden incluir restricciones en el ejercicio del ministerio sacerdotal, la prohibición de contacto con menores o personas vulnerables, o la suspensión temporal de ciertas funciones.
La fase más activa de la investigación previa se puso en marcha en febrero de este año. Durante este proceso, se han recolectado testimonios y pruebas con el objetivo de establecer la veracidad y el alcance de las denuncias. Paralelamente a la investigación, se han aplicado al Reverendísimo Marco Agüero “medidas cautelares reforzadas con un precepto penal”, en apego a lo dispuesto por el canon 1319 del Código de Derecho Canónico. Este canon faculta al Ordinario del lugar (en este caso, el Arzobispo) a imponer preceptos penales para evitar el escándalo, proteger la libertad de los fieles y resguardar la justicia eclesiástica, especialmente cuando existe peligro de obstaculización de la investigación o riesgo para la comunidad. Estas medidas suelen implicar la separación inmediata del sacerdote de sus funciones pastorales y la prohibición de cualquier tipo de contacto con las supuestas víctimas.
**Separación del Sacerdote y Nombramiento de Reemplazo**
Como consecuencia directa de las denuncias y las medidas impuestas, el presbítero Marco Agüero Vidal ha sido apartado de sus responsabilidades en la parroquia Nuestra Señora de la Alegría. La comunidad parroquial ya ha sido informada de este cambio y se ha designado al Padre Richard Vélez como el nuevo encargado, asegurando la continuidad de los servicios pastorales y el apoyo espiritual a los feligreses. Esta acción temprana busca proteger a la comunidad y garantizar un ambiente seguro mientras avanza la investigación.
**Postura del Arzobispado: Solidaridad y Colaboración**
El Arzobispado de Lima ha reiterado su compromiso inquebrantable con la protección de los más vulnerables y ha expresado su profunda solidaridad con “todas las víctimas de abusos de menores cometidos por clérigos”. Esta declaración refleja una postura cada vez más firme de la Iglesia peruana frente a los escándalos de abusos, buscando restaurar la confianza y garantizar la justicia.
En su comunicado, la Arquidiócesis también hizo un llamado a “respetar la acción de la justicia canónica”, destacando la importancia de permitir que los procedimientos internos sigan su curso con la debida diligencia. Sin embargo, esta apelación no excluye la colaboración con las autoridades civiles. Por el contrario, el Arzobispado enfatizó que “colaborará con las autoridades judiciales estatales en todo aquello que sea necesario para esclarecer los hechos”. Esta doble vía de acción, que integra la justicia interna de la Iglesia con el sistema judicial del Estado, es fundamental en casos de esta naturaleza para asegurar una respuesta integral y efectiva.
**Contexto y Futuro del Caso**
Este incidente se enmarca en un contexto global donde la Iglesia Católica ha enfrentado una crisis de credibilidad debido a innumerables casos de abusos sexuales por parte de clérigos. En Perú, como en muchas otras naciones, la sociedad exige mayor transparencia y una respuesta más contundente ante estas situaciones. La activación de una investigación canónica formal y la imposición de medidas cautelares son pasos cruciales que reflejan un intento por cumplir con estas expectativas.
La investigación previa canónica es un procedimiento preliminar diseñado para determinar si existe fundamento suficiente para iniciar un proceso penal canónico formal contra el presbítero Agüero Vidal. El objetivo es esclarecer los hechos, determinar responsabilidades y, en caso de hallarse culpabilidad, aplicar las sanciones correspondientes según el Código de Derecho Canónico, que pueden variar desde la prohibición de ejercer el ministerio sacerdotal hasta la dimisión del estado clerical.
A medida que el proceso avance, se espera que el Arzobispado de Lima continúe informando a la comunidad sobre los desarrollos del caso, manteniendo un equilibrio entre la privacidad de las víctimas y el derecho de los fieles a conocer las acciones de sus líderes eclesiásticos. La resolución de este caso será un indicio de la firmeza y seriedad con la que la Iglesia en Perú aborda los abusos, y su capacidad para aprender del pasado y garantizar un futuro más seguro para todos sus miembros.




