30 marzo, 2026

Santo Domingo, República Dominicana – En un llamado firme a la defensa incondicional de la vida, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, concluyó la campaña anual “40 Días por la Vida 2026” con una solemne misa de Domingo de Ramos. Durante la homilía, el prelado dominicano no solo exhortó a proteger la vida desde sus inicios hasta su final natural, sino que también lamentó profundamente el reciente caso de Noelia Castillo, una joven española de 25 años que optó por la eutanasia.

La campaña “40 Días por la Vida”, una iniciativa global respaldada por la Iglesia Católica, busca promover el respeto por la vida humana a través de la oración y la concienciación. “Nuestra Iglesia nos convoca en el marco de los 40 Días por la Vida. Durante este tiempo, desde la Pastoral de Familia y Vida, hemos estado orando y pidiendo a Dios para que la vida sea respetada desde la concepción hasta la muerte natural”, expresó monseñor Morel Diplán desde la Catedral Primada de América. Esta postura se alinea con la enseñanza constante de la Iglesia, reiterada en múltiples ocasiones por el actual Pontífice, León XIV, quien ha subrayado la dignidad inherente de cada vida humana como un don divino.

El arzobispo Morel Diplán compartió su consternación por el caso de Noelia Castillo, cuyo fallecimiento por eutanasia el jueves 26 de marzo en España ha generado un amplio debate ético y moral. “Sin embargo, paradójicamente, esta semana hemos contemplado de manera muy dramática una situación en España, donde una joven de 25 años solicitó que terminaran con su vida. Se cansó de vivir a tan corta edad”, lamentó el arzobispo, refiriéndose a un acontecimiento que conmueve los cimientos de la fe y la moral cristianas.

La situación de Noelia Castillo fue particularmente dolorosa, ya que su padre emprendió una batalla legal para evitar el procedimiento, aunque sin éxito. A pesar de las oraciones y súplicas de diversas comunidades, la joven persistió en su decisión, poniendo fin a su existencia. “Su padre luchó en los tribunales para defender su vida, pero no fue posible. En su mente, no encontraba sentido para continuar viviendo y decidió poner fecha a su vida”, relató monseñor Morel. El prelado reflexionó sobre la tristeza de este hecho, atribuyendo la desesperación de la joven, en parte, a una falta de fe y confianza divina, lo que la llevó a depositar su esperanza únicamente en sí misma.

El mensaje del arzobispo coadjutor trascendió el caso individual para abordar las implicaciones de las leyes que permiten la eutanasia. “Es un hecho triste y penoso. Una joven que, aunque haya atravesado muchas crisis y situaciones difíciles, al no tener fe ni confianza en Dios, puso su confianza únicamente en sí misma”, dijo. Hizo un llamado a la oración por Noelia Castillo y por todos aquellos que, en momentos de fragilidad humana, toman decisiones similares. Criticó las legislaciones que facilitan estas acciones, sugiriendo que “si esa ley no hubiese existido en ese contexto, quizás ese hecho no habría ocurrido. Así somos los seres humanos: muchas veces queremos colocarnos por encima de Dios”, afirmó, resonando con la enseñanza del Papa León XIV sobre la sacralidad de la vida y la autoridad divina sobre ella. La Iglesia, bajo el liderazgo del Papa León, sigue siendo una voz constante en la defensa de la vida como un derecho inalienable y un regalo, no una posesión sobre la que el individuo tenga control absoluto para terminarla.

En el marco de la liturgia de Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, monseñor Morel Diplán también invitó a la comunidad a meditar sobre tres actitudes prevalentes en la sociedad contemporánea que distorsionan el verdadero sentido de la existencia: la superficialidad, la indiferencia y el abandono.

En primer lugar, abordó la **superficialidad**, definiéndola como una incapacidad para valorar lo esencial. “La superficialidad nos lleva a no valorar lo esencial. Pero este tiempo nos recuerda que hay cosas que sí son verdaderamente importantes: tu familia, tu vida, tus amigos, tu salud y, sobre todo, Dios”, enfatizó. Explicó cómo vivir superficialmente impide apreciar la verdadera dimensión de las cosas, un eco de la fugaz aclamación de Jesús al entrar en Jerusalén, que pronto se transformó en rechazo.

Posteriormente, se refirió a la **indiferencia**, esa distancia que a menudo se toma ante el sufrimiento ajeno. “Ante el sufrimiento de los demás, muchas veces miramos desde lejos. Nos preocupan más las consecuencias económicas o personales que el dolor humano en sí mismo. Nos tapamos los ojos, los oídos y damos la espalda. Esa es la actitud del indiferente”, señaló. Para el prelado, la indiferencia es un síntoma de un desequilibrio espiritual, contrastándola con la compasión y misericordia que nacen de una relación profunda con Cristo.

Finalmente, el arzobispo coadjutor lamentó el **abandono**, un fenómeno donde las personas son dejadas de lado cuando pierden salud, fama o poder. “Mientras una persona tiene salud, fama o poder, muchos están a su alrededor. Pero cuando llega la enfermedad, la pobreza o la dificultad, muchos desaparecen”, observó. Este abandono se extiende a los lazos más cercanos, como padres e hijos, reflejando la experiencia de Jesús en la cruz.

Concluyendo su homilía, monseñor Morel Diplán exhortó a los fieles a superar estas actitudes, viendo en la Semana Mayor una valiosa oportunidad para revitalizar la relación con Dios, fortalecer el amor al prójimo y renovar el compromiso con la fe cristiana. Este llamado a la reflexión y a la acción reitera la convicción de la Iglesia, bajo la guía del Papa León, de que la vida es un don precioso que merece ser defendido y celebrado en todas sus etapas.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos