Las Finales de la NBA de 2026 no solo captan la atención de millones de aficionados al baloncesto, sino que también han generado un particular entusiasmo en las altas esferas de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Los arzobispos de Nueva York, Ronald Hicks, y de San Antonio, Gustavo García-Siller, han protagonizado una amigable apuesta que añade un toque singular a la serie que enfrenta a los New York Knicks y a los San Antonio Spurs. Con los Knicks liderando la serie por 2-0 y el tercer partido programado para este lunes en el mítico Madison Square Garden, la expectación crece tanto en la cancha como en las arquidiócesis.
La propuesta, revelada el 3 de junio, fue compartida por ambos prelados a través de videos en redes sociales, donde mostraron su apoyo incondicional a sus respectivos equipos. Monseñor García-Siller, un ferviente seguidor de los Spurs, expresó su confianza en que el equipo de San Antonio se alzará con la victoria. “Cuando los Spurs ganen”, afirmó con una sonrisa, el arzobispo Hicks deberá enviarle una generosa caja de los icónicos bagels de Nueva York, acompañados de queso crema y salmón ahumado, un desayuno clásico de la Gran Manzana.
Sin embargo, el arzobispo de San Antonio también contempló la posibilidad, aunque para él remota, de una derrota de los Spurs. En ese improbable escenario, prometió enviar a su homólogo neoyorquino “cajas de regalo de Texas” repletas de productos de HEB, una popular cadena de supermercados con profundas raíces en el estado de la estrella solitaria. “Tengo muchísimas ganas de disfrutar de esos bagels”, bromeó monseñor García-Siller, dejando entrever su optimismo.
Más allá de la rivalidad deportiva, el arzobispo García-Siller compartió que no está solo en su apoyo a los Spurs. Mencionó a “miles” de hermanas salesianas, muchas de las cuales han asistido a los partidos durante años y son conocidas por animar efusivamente a los Spurs en los playoffs, que también están elevando sus oraciones por la victoria del equipo texano. En un gesto de unidad que trasciende la competición, añadió que él y monseñor Hicks están “unidos en oración por la seguridad de los jugadores”, un recordatorio de los valores espirituales que acompañan incluso a los eventos deportivos. Se espera que monseñor García-Siller asista al tercer partido, y ante la consulta de EWTN News sobre sus expectativas, su respuesta fue concisa y entusiasta: “¡Vamos Spurs!”.
Por su parte, el arzobispo Ronald Hicks, contagiado de la “fiebre” de los Knicks, también se pronunció en un video, demostrando su total respaldo al equipo de su ciudad. Hizo mención especial a jugadores clave como Jalen Brunson, Mikal Bridges y Josh Hart, quienes tienen en común haber estudiado en la Universidad de Villanova. Esta institución, reconocida por su excelencia académica y deportiva, es además el alma máter de nuestro actual Santo Padre. Con este vínculo, el arzobispo neoyorquino aprovechó para recordar las palabras del Papa León XIV, quien frecuentemente resalta el valor del deporte, alabando al Señor “por el don del deporte, por aquellos que glorifican a Dios mediante el ejercicio de sus cuerpos, por la amistad que nace en el campo y por la alegría de jugar en equipo”.
Monseñor Hicks confirmó que, en caso de que los Knicks no logren el campeonato, cumplirá su promesa y enviará los afamados bagels a su “amigo Gustavo”. Sin embargo, su esperanza se mantiene inquebrantable: “Espero con ansias lo que sea que me vaya a… enviar desde San Antonio”, dijo con un guiño. Para concluir su mensaje, el arzobispo de Nueva York reveló sus propias medidas espirituales para apoyar a su equipo: “He encendido mis velas, he rezado mis oraciones… ¡Vamos Knicks!”.
Las Finales de la NBA de 2026 representan la culminación de una emocionante temporada, donde los Knicks y los Spurs emergieron como los contendientes finales. El camino de los Knicks hacia la final incluyó una dominante victoria por 4-0 sobre los Cleveland Cavaliers en las Finales de la Conferencia Este. Los Spurs, por su parte, se impusieron en una reñida serie de siete partidos contra los Oklahoma City Thunder en las Finales de la Conferencia Oeste. Esta serie también evoca un significativo precedente histórico: la última vez que los Knicks llegaron a las finales de la NBA fue en 1999, cuando precisamente se enfrentaron a los Spurs, que se llevaron el campeonato por 4 juegos a 1.
Los dos primeros partidos de la serie han sido intensos y ajustados. En el primer encuentro, celebrado el miércoles 3 de junio, los Knicks lograron una remontada impresionante tras ir perdiendo por dos dígitos, para finalmente imponerse a los Spurs por 105-95. El segundo partido resultó ser aún más dramático, con los Knicks sellando una ajustada victoria por 105-104.
El impacto de estas finales trasciende el ámbito deportivo. El presidente estadounidense Donald Trump, un conocido y antiguo seguidor de los Knicks, ha aceptado la invitación del propietario del equipo, James Dolan, y asistirá al tercer partido. Esta presencia presidencial marca un hecho histórico, siendo la primera vez que un presidente en ejercicio asiste a un partido de las Finales de la NBA.
El calendario de la serie es el siguiente: el cuarto partido está previsto para el miércoles 10 de junio, también en el Madison Square Garden. Si la serie se extiende, los siguientes encuentros regresarían a San Antonio: el quinto partido el 13 de junio, un posible sexto en Nueva York el 16 de junio, y un hipotético y decisivo séptimo partido de nuevo en San Antonio el 19 de junio. Si los Knicks logran la victoria, significaría su primer título desde 1973, poniendo fin a una larga espera. Para los Spurs, un triunfo representaría su primer campeonato desde 2014, añadiendo otra gloriosa página a su exitosa historia. La curiosa apuesta episcopal solo añade más sabor a este ya de por sí apasionante evento deportivo.








