La Iglesia Católica en Guatemala, bajo la dirección del Arzobispo Metropolitano Mons. Gonzalo de Villa y Vásquez, ha emitido una sentida invitación a la oración por el avance del proceso de canonización del Siervo de Dios, Padre Hermógenes López Coarchita. Este llamado a la fe colectiva surge en vísperas de una etapa crucial en el Vaticano, donde el próximo jueves 5 de marzo, consultores teólogos del Dicasterio para las Causas de los Santos analizarán la “positio super virtutibus” del sacerdote guatemalteco.
Este documento, meticulosamente elaborado, compila la investigación exhaustiva sobre las virtudes heroicas que caracterizaron la vida del Padre Hermógenes, sus escritos espirituales y la consolidada fama de santidad que le ha acompañado. Su evaluación favorable es un paso fundamental para que el candidato sea formalmente declarado “Venerable”, marcando una etapa significativa en el largo y riguroso camino hacia la beatificación y, finalmente, la canonización dentro de la Iglesia Católica.
El proceso de canonización es una serie de pasos meticulosos y profundamente reflexionados que buscan discernir la santidad de vida de una persona y proponerla como modelo de fe para la Iglesia universal. Comienza con la declaración de “Siervo de Dios” tras la apertura de la causa. Posteriormente, si se documentan sus “virtudes heroicas” –es decir, la vivencia de la fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza en un grado excepcional– se compila la “positio”. La aprobación de este documento por el Dicasterio y el Papa conduce a la declaración de “Venerable”. Para la beatificación, generalmente se requiere la comprobación de un milagro atribuido a su intercesión después de su muerte. La canonización, el paso final, exige un segundo milagro verificado. Cada etapa es un testimonio de la dedicación de la Iglesia a la verdad histórica y al discernimiento espiritual.
En una carta pastoral compartida el 1 de marzo, Mons. Villa y Vásquez expresó su ferviente deseo de que el inspirador testimonio del Padre Hermógenes López pueda “mostrarse públicamente, como ejemplo y auxilio para todo el pueblo de Dios”. En particular, destacó su relevancia como modelo para los ministros ordenados y las personas consagradas. El Arzobispo resaltó la “profunda espiritualidad y vida virtuosa” del Padre Hermógenes, junto con su “compromiso social y celo pastoral”, elementos que, en conjunto, forjan un verdadero “ejemplo de vocación” digno de emulación.
Por esta razón, el prelado instó a todos los sacerdotes de la Arquidiócesis a ofrecer la Santa Misa con la intención específica de que la causa del Padre Hermógenes “reciba el voto favorable de los censores teólogos y pueda llegar a su fin”. Con un profundo sentido de fe, añadió que espera que, “si es la voluntad de Dios, el testimonio de fe que dio el Padre Hermógenes sea reconocido y aprobado por la Iglesia”, un reconocimiento que validaría su legado de servicio y entrega.
**¿Quién fue el Padre Hermógenes López Coarchita?**
La vida del Padre Hermógenes López Coarchita es un testimonio de fe, intelecto y compromiso con los más necesitados. Nació el 16 de septiembre de 1928 en Ciudad Vieja, un municipio del departamento de Sacatepéquez, Guatemala. A la temprana edad de 15 años, inició su camino sacerdotal ingresando al Seminario Menor en Guatemala. Su formación teológica la cursó en el Seminario San José de la Montaña, en El Salvador, demostrando desde sus inicios una excepcional capacidad académica.
Según documentos del Arzobispado de Guatemala, el Padre Hermógenes fue un “excelente estudiante”, destacándose no solo en humanidades, sino también en el dominio de lenguas clásicas como el latín y el griego. Esta sólida base intelectual le permitió desempeñar un papel crucial en los primeros años de su ministerio sacerdotal, sirviendo como formador en el seminario, donde pudo influir en las futuras generaciones de clérigos.
El 7 de noviembre de 1954, recibió la ordenación sacerdotal, iniciando una trayectoria de servicio que lo llevaría a diversas comunidades. En 1966, fue asignado a la parroquia de San José Pinula. Fue en este contexto donde su visión pastoral se amplió y profundizó significativamente. Allí comprendió que su misión trascendía lo puramente espiritual para abrazar también la profunda preocupación por las necesidades materiales y sociales de la gente más sencilla.
Con una aguda “inteligencia de pastor y profeta”, el Padre Hermógenes rápidamente identificó las causas subyacentes de la pobreza. Reconoció que esta realidad no era parte del plan divino, sino que, en buena medida, era el resultado de situaciones de injusticia creadas por los propios seres humanos. Esta convicción lo llevó a un compromiso más activo y vocal en defensa de los derechos y la dignidad de los marginados.
Gran parte de su testimonio y pensamiento se ha preservado a través de sus propios escritos: su diario personal, cuadernos donde registraba meticulosamente sus visitas a los enfermos, y una prolífica correspondencia dirigida tanto a autoridades eclesiásticas como civiles. Estos documentos ofrecen una ventana invaluable a su espiritualidad, sus luchas, sus esperanzas y su incansable labor social.
Trágicamente, el ejercicio de su misión pastoral, caracterizado por su firmeza y defensa de la justicia, le costaría la vida. El 30 de junio de 1978, a la edad de 49 años, el Padre Hermógenes López Coarchita fue vilmente asesinado. Su martirio, producto de su compromiso inquebrantable con el Evangelio y la dignidad humana, lo ha convertido en una figura emblemática para la Iglesia guatemalteca, que cada año, en la fecha de su fallecimiento, celebra su memoria y legado, manteniendo viva la llama de su fe y sacrificio.
A medida que el Vaticano se prepara para este importante examen, la Iglesia en Guatemala se une en oración, esperando que la vida ejemplar del Siervo de Dios Padre Hermógenes López Coarchita sea reconocida formalmente, ofreciéndolo como un faro de santidad y justicia para el mundo entero.






