El Arzobispo de Santiago y Primado de Chile, Cardenal Fernando Chomali, ha delineado un conjunto de preocupaciones y propuestas cruciales para el futuro de la nación, en una misiva dirigida al Presidente electo José Antonio Kast. La comunicación, que precede a la asunción de mando del nuevo gobierno en marzo, articula la visión de la Iglesia chilena frente a los apremiantes desafíos sociales, económicos y culturales que enfrenta el país. El mensaje del purpurado busca inspirar una gobernanza centrada en la equidad, la justicia y el bienestar integral de la población, con especial énfasis en los segmentos más vulnerables.
**La Imperiosa Necesidad de una Transformación Educativa y Sanitaria**
Uno de los pilares fundamentales del llamado del Cardenal Chomali se centra en la educación. Subrayó la urgencia de establecer un sistema educativo que garantice acceso universal a una enseñanza de calidad para todos los ciudadanos. Más allá de la gratuidad, el Arzobispo enfatizó la imperiosa necesidad de contar con educadores y directores de excelencia, al mismo tiempo que instó a una revalorización profunda de la labor docente, a la que calificó como “la más excelsa de todas las profesiones”.
El Cardenal articuló cómo la educación es una herramienta insustituible para romper los ciclos de pobreza. Criticó la marcada desigualdad en la calidad educativa actual, una realidad que, según sus palabras, se ve confirmada por los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). Con más de 300 mil inscritos en la edición 2025 y solo una fracción calificada para postular a universidades, Chomali sentenció que el sistema actual “perpetúa la pobreza, sofoca las aspiraciones juveniles y diluye los talentos y habilidades inherentes a la juventud”.
En el ámbito de la salud, el líder eclesiástico expuso otra de las grandes deficiencias del sistema: las prolongadas listas de espera para atenciones médicas, que en muchos casos resultan en el fallecimiento de pacientes. Esta crítica se agudiza al contrastar con la facilidad de acceso que tienen aquellos con mayores recursos en el sistema privado, poniendo de manifiesto una inequidad que clama por atención gubernamental.
**Reducir Brechas Sociales y Promover la Dignidad Laboral**
Chomali también hizo un llamado enérgico a cerrar la “brecha cada vez más abismante” que separa a los chilenos, instando al próximo Presidente a implementar políticas que promuevan una mayor equidad y justicia social. A pesar del crecimiento económico sostenido en las últimas décadas, el Cardenal advirtió que un considerable número de compatriotas permanece sumido en la pobreza, luchando por alcanzar una vida digna.
En este contexto, el Arzobispo de Santiago abogó por un rol más proactivo del Estado en el fomento de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), así como en la capacitación laboral a todos los niveles. Argumentó que una sólida formación es clave para acceder a empleos de mayor calidad y, por ende, a mejores ingresos. “Chile necesita más empresas que generen bienes y servicios para las personas y menos especulación”, afirmó, haciendo un llamado a centrar las políticas públicas en el trabajador y su núcleo familiar, como antídoto frente a la frustración, el estrés y los problemas de salud mental que afligen a la sociedad contemporánea.
La reflexión del Cardenal se extendió a la tendencia a desvalorizar los feriados de carácter religioso, un síntoma de cómo el crecimiento puramente económico es a menudo priorizado sobre el desarrollo espiritual, humano y familiar. Este punto subraya una preocupación más profunda sobre el equilibrio entre el progreso material y la riqueza intangible que nutre la vida comunitaria y personal.
**La Familia, la Esperanza y el Rol de la Migración en el Desarrollo Chileno**
El mensaje del Cardenal Chomali también abordó la crucial importancia de la política demográfica y la institución familiar. Sugirió revisar las políticas públicas en esta área, poniendo énfasis en “promover la familia como el núcleo de la sociedad y la gran educadora de las futuras generaciones”. Esta visión es particularmente relevante en un Chile donde la desesperanza, el pesimismo y la incertidumbre marcan el horizonte de muchos jóvenes respecto a su porvenir. Para el prelado, “dar claras muestras de apoyo a la familia es una política pública que nos urge en Chile”, enfatizando que cada hijo debe ser acogido y valorado, y no percibido como una carga ante la incertidumbre futura.
En un tono esperanzador, el Cardenal aseguró que la Iglesia está dispuesta a contribuir activamente a generar una corriente de esperanza en la sociedad chilena, anclada en la convicción de la presencia divina en la historia humana.
Respecto a las políticas migratorias, Chomali planteó un análisis pragmático y humanista. Dadas las actuales tasas de natalidad y el aumento de la esperanza de vida, Chile, según su análisis, necesitará del aporte migratorio para mantener la provisión de servicios esenciales. Por ello, instó a desarrollar una política migratoria que garantice a quienes llegan al país una “ciudadanía de primera clase”, reconociendo el valor intrínseco y el aporte económico y cultural que los migrantes realizan para el desarrollo de la nación.
**Solidaridad como Pilar de Cohesión Social y Llamado Final al Gobierno**
El Arzobispo subrayó la necesidad de fomentar un “profundo sentido de solidaridad” en la ciudadanía, una experiencia que, según él, se alcanza “de manera admirable a través de la fe”. Advirtió que, sin esta base, un gran crecimiento económico podría llevar a una sociedad cada vez más fragmentada y solitaria, donde el sentido de la vida se desvanece. Como ejemplo tangible de esta solidaridad, Chomali citó la respuesta nacional a los recientes incendios en la región centro-sur de Chile, donde “todo un país se levanta para ir en ayuda de los damnificados”, revelando una sociedad con “sólidas raíces cristianas” cimentadas en el amor a Dios y al prójimo.
Finalizando su misiva, el Cardenal Chomali extendió sus mejores deseos al Presidente electo y a su equipo, expresando el anhelo de que el nuevo gobierno actúe siempre “pensando en el más débil, en el más desvalido”. Este enfoque incluye, según su detallado listado, a los niños por nacer, los enfermos terminales, los migrantes, los encarcelados y los enfermos que claman por atención oportuna.
Además, el Arzobispo solicitó al Estado una profunda “comprensión y apoyo” hacia los ciudadanos chilenos, al tiempo que demandó “una mano firme contra la delincuencia y el crimen organizado”, y la implementación de “políticas públicas adecuadas en educación desde la niñez”. Reafirmó el compromiso de la Iglesia de ofrecer su apoyo incondicional “en todo lo que sea justo, bueno y verdadero”, consolidando así su rol como voz moral y colaboradora en la construcción de un Chile más equitativo y humano.






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