Cáritas Ecuador ha puesto en marcha su tradicional y vital campaña anual “Múnera 2026” con el inicio de la Cuaresma, invitando a la ciudadanía a una profunda reflexión y acción solidaria en todo el país. Esta trascendental iniciativa, que busca aliviar las dificultades de los más vulnerables y fortalecer el tejido social, integra una crucial colecta de fondos con un innovador programa de formación en valores cristianos. El objetivo central es claro: fomentar una conversión del corazón que impulse un mayor amor y servicio hacia el prójimo.
La campaña “Cáritas Múnera”, una piedra angular del compromiso social de la Iglesia en el país, dio inicio el 18 de febrero y se extenderá a lo largo de todo el periodo cuaresmal. Su punto culminante será la gran colecta nacional programada para el domingo 29 de marzo, fecha en la que se espera una masiva participación para canalizar recursos vitales hacia proyectos de asistencia humanitaria y desarrollo comunitario. “Múnera” representa el esfuerzo unificado de la Iglesia Católica en Ecuador, coordinado a través de su extensa red de Cáritas diocesanas, para llevar esperanza y apoyo a quienes más lo necesitan.
Este año, la campaña se enmarca bajo el inspirador lema “Todos somos hermanos, yo creo en el amor que se comparte”. Esta frase, que resuena con un profundo llamado a la unidad y la compasión, busca recordar a los fieles y a la sociedad en general la interconexión humana y la responsabilidad mutua en la construcción de un mundo más justo y equitativo. La Cuaresma, tiempo de penitencia y caridad, se convierte así en un periodo propicio para renovar el compromiso con los principios del Evangelio.
Paralelamente a la colecta, los obispos ecuatorianos han diseñado un valioso ciclo de formación virtual. Estas sesiones, programadas para los miércoles de Cuaresma a las 8:00 p.m. (hora de Ecuador, Perú, Colombia), buscan fortalecer la fe y el compromiso con los principios de la caridad cristiana y la Doctrina Social de la Iglesia. El Padre Euclides Carrillo, secretario ejecutivo de Cáritas Ecuador, resaltó la importancia de estas charlas, enfatizando que su propósito es inspirar no solo el “amor que Dios nos ha manifestado”, sino también el “amor que hoy más que nunca debemos prodigar a los pobres”.
El programa formativo aborda temas fundamentales para la reflexión cuaresmal y el compromiso social:
* La sesión inaugural, impartida por Mons. John Cudjoe, Obispo Auxiliar de Guayaquil, exploró la imperativa “conversión del corazón para compartir y darse”, invitando a los participantes a una introspección sobre su capacidad de generosidad.
* La segunda ponencia, a cargo de Mons. Antonio Crameri, Obispo de Esmeraldas, se centró en la “opción preferencial por los pobres”, bajo el título “Dios opta por los pobres: A mí me lo hiciste”, recordando la identificación de Cristo con los más desfavorecidos.
* La tercera sesión, liderada por el Padre Carrillo, profundizó en el concepto de “La comunidad que pone todo en común”, explorando modelos de vida comunitaria basados en la generosidad y el apoyo mutuo.
* La cuarta, presentada por Mons. Maximiliano Ordóñez, Obispo Auxiliar de Quito, abordó la visión de “Una Iglesia para los pobres: Dios ama al que da con alegría”, destacando el servicio desinteresado como pilar de la misión eclesial.
* Finalmente, la quinta y última sesión, dirigida por Mons. David de la Torre, también Obispo Auxiliar de Quito, clausurará el ciclo con la reflexión sobre “Amar y servir a los pobres, una misión y desafío permanente”, subrayando la continuidad del compromiso caritativo más allá de la Cuaresma.
El Padre Carrillo subrayó la urgencia de estas iniciativas, presentándolas como un necesario antídoto contra la creciente indiferencia social que a menudo prevalece. “A veces pecamos cuando no sensibilizamos a nuestros hermanos a ser solidarios, hay que formarnos para la solidaridad”, afirmó, contextualizando sus palabras con la “gran” realidad de pobreza que afecta profundamente a América Latina y, de manera particular, a Ecuador. Su testimonio recalca la responsabilidad colectiva de educarse y actuar frente a estas realidades.
El sacerdote hizo un llamado a una profunda reflexión sobre el vasto impacto que tendría la pobreza en la región sin la extensa red de obras sociales impulsadas por la Iglesia. “¿Cuántas obras sociales hay en educación, servicios médicos, casas de acogida para ancianos, casas de protección para niños?”, cuestionó retóricamente, destacando el vacío inconmensurable que dejaría la ausencia de esta misión caritativa. Su interrogante busca provocar una toma de conciencia sobre el papel irremplazable de la Iglesia en la mitigación de la miseria y el fomento de la dignidad humana.
El Padre Carrillo alentó enfáticamente a los fieles a acercarse y conocer de primera mano los proyectos y la labor social que sus respectivas diócesis y comunidades locales realizan. Argumentó que este conocimiento directo es el catalizador para un compromiso genuino y sostenido: “Cuando usted conoce lo que hace su Iglesia, a la cual pertenece, te vas a comprometer”. Esta invitación a la implicación personal busca transformar la pasividad en una participación activa y consciente. Su exhortación final encapsula la esencia de la campaña: “Convirtamos el corazón para amar más a los demás”, un llamado a la acción que trasciende lo meramente económico para abrazar una transformación espiritual y social.
La participación en estas sesiones de formación virtual es sencilla y accesible. Los interesados pueden conectarse cada miércoles a las páginas oficiales de Facebook de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (Confepec) y Cáritas Ecuador. Para obtener información detallada sobre la campaña “Múnera 2026”, los métodos de contribución y los proyectos específicos que se beneficiarán, se invita a visitar el sitio web oficial de Cáritas Ecuador. La institución reafirma su compromiso con la transparencia y el uso efectivo de cada donación para construir un futuro más esperanzador para todos los ecuatorianos.





