La trayectoria vital de Catalina Davis, nacida en Chile en 1983 y radicada en España, es un testimonio de profunda metamorfosis. Tras dedicar quince años de su vida a las prácticas de la Nueva Era, esta escritora y conferencista ha experimentado una contundente conversión al catolicismo, impulsándola a fundar una nueva orden religiosa dedicada a aquellos que, según sus palabras, viven “un infierno personal”. Su impactante relato se plasma en su reciente libro “La gran prisión. El precio oculto de las terapias alternativas” (Voz de Papel, 2026), una obra donde detalla su recorrido espiritual y advierte sobre los peligros inherentes a ciertas prácticas de bienestar.
**Una Vida Marcada por el Esoterismo y una Enfermedad Misteriosa**
Desde su infancia, Catalina estuvo inmersa en un ambiente familiar propenso a la superstición y el esoterismo. Creció en una casa donde la magia y los amuletos eran comunes, y su adolescencia la llevó a experimentar con la brujería tras ver la película *Jóvenes brujas*. Aunque un incidente con la ouija la asustó, su búsqueda de lo trascendente continuó. A los 23 años, una misteriosa enfermedad la dejó con una pérdida significativa de la vista y el oído, sin que la medicina convencional pudiera ofrecerle un diagnóstico o tratamiento. Esta situación la llevó a buscar respuestas en curanderos y chamanes, un preludio a su inmersión total en las terapias de la Nueva Era a los 28 años.
Fue entonces cuando un “terapeuta holístico” le aplicó una “restauración bioenergética” con parches de cuarzo. Agotada por años de tratamientos infructuosos y el gasto económico, Davis llegó a un punto de desesperación. Sin embargo, en un momento que describe como milagroso, experimentó una sanación instantánea. Esta recuperación, que inicialmente celebró, la convenció más tarde de que había sido una intervención del “maligno” para retenerla en ese camino. “Es como si el diablo hubiera dicho: ‘La voy a perder. La sano, la retengo y se queda con nosotros'”, reflexiona.
**La Nueva Era: Una “Secta Luciferina” Impulsada por la Masonería**
Durante quince años, Catalina Davis profundizó en diversas terapias alternativas, convirtiéndose en una médium de reconocimiento internacional. No obstante, hoy califica a la Nueva Era como “la gran secta luciferina por excelencia, movida por la masonería”. Sostiene que muchas de estas prácticas, a menudo disfrazadas de búsqueda de bienestar y desarrollo personal, tienen un trasfondo ocultista y hermético, con rituales iniciáticos que, para ella, buscan alejar a las personas de Dios. Esta denuncia cobra mayor peso al revelar que ella misma estuvo a punto de ingresar en una logia masónica antes de su conversión.
**El Punto de Inflexión: Una Conversión en Dos Tiempos**
El 20 de noviembre de 2020 marcó el inicio de su transformación. Un encuentro casual en la Plaza del Carmen de Valencia con una procesión de la Virgen del Quinche (patrona de Ecuador) la llevó a entrar a una iglesia. Allí, un sacerdote invitó a quienes necesitaran ayuda a levantar la mano. Impulsada por una fuerza inexplicable, Catalina se levantó y, micrófono en mano, confesó su necesidad. La bendición y el agua bendita recibidas encendieron la chispa de una conversión que se consolidaría en diciembre de 2021.
Su camino de fe no estuvo exento de pruebas. Ocho meses después de su conversión, descubrió que estaba bajo posesión demoníaca, lo que la llevó a un proceso de exorcismo. Inicialmente escéptica, pensando en una condición psiquiátrica, pronto comprendió la magnitud de lo que enfrentaba. Esta experiencia, lejos de socavar su fe, la fortaleció: “Cuando miras a los ojos al maligno, no puedes dudar de la existencia de Dios”, afirma, subrayando que el amor y la convicción en Cristo fueron su escudo.
**Movimiento Creo: Un Puente de Regreso a la Fe**
En 2025, fruto de su experiencia y su renovada fe, Catalina fundó el Movimiento Creo, una asociación privada de fieles aprobada por el Obispo de Orihuela-Alicante, Monseñor José Ignacio Munilla. Su misión es clara: “Acercar el amor de Dios a todas las personas que están fuera de la Iglesia, sobre todo las que practican la Nueva Era”, así como a aquellos católicos que, por ignorancia, se han acercado a estas terapias.
El Movimiento Creo ofrece acompañamiento espiritual y programas gratuitos denominados “Vuelta a casa”, centrados en el encuentro personal con Cristo a través de la contemplación de su Pasión y las cinco llagas ignacianas. Aunque operan desde España, su apostolado se extiende por toda Hispanoamérica, atendiendo a personas en Argentina, México y Colombia. Davis comparte un ejemplo preocupante: el caso de una joven mexicana animada por un sacerdote a realizar una “cirugía energética de San Gregorio Hernández”, una práctica que, en la santería, implica la invocación de un espíritu que considera demoníaco.
**La Visión Futura: La Orden de las Santas Llagas de Cristo**
Más allá del Movimiento Creo, Catalina Davis siente una profunda vocación a la vida consagrada. Tras un periodo de discernimiento y sequedad espiritual, y con el acompañamiento de su padre espiritual, ha llegado a la conclusión de que su camino es fundar una nueva congregación religiosa: la Orden de las Santas Llagas de Cristo. Aunque aún no es una realidad canónica, la orden ya cuenta con una estructura definida y candidatos para sus ramas masculina y femenina.
La misión de esta futura orden será “acompañar a quienes atraviesan un infierno personal para que, mediante la contemplación de la Pasión de Cristo y bajo el espíritu de San Pedro, descubran el amor y la misericordia de Dios”. El objetivo es guiarlos hacia un camino ascético y penitencial que conduzca a una conversión profunda, la sanación de sus heridas y un verdadero resurgir espiritual, viviendo plenamente el Evangelio.
Catalina Davis enfatiza que muchos de quienes caen en la Nueva Era lo hacen por el sufrimiento y la búsqueda de soluciones a sus “infiernos” personales. En este contexto, resuenan las reflexiones papales sobre el infierno no como un lugar físico, sino como una condición existencial de dolor, soledad, culpa y separación de Dios. “Cristo, el Sábado Santo, descendió a los infiernos, y creo que en este carisma de la Orden de las Santas Llagas el Señor quiere bajar a los infiernos de cada uno de nosotros para llevarnos a la Pascua, a la luz de la Pascua”, concluye Davis, delineando una visión de esperanza y redención para aquellos que buscan salida a su sufrimiento.




