19 septiembre, 2026

Imagen de Nuestra Señora dentro de la Basílica de Guadalupe, Ciudad de México, México. Crédito: Diego Grandi/Shutterstock

Con la mirada puesta en el año 2031, la jerarquía católica de Estados Unidos ha impulsado una ambiciosa estrategia pastoral que contempla la llegada de una réplica exacta del histórico manto guadalupano a cada jurisdicción eclesiástica del país norteamericano. Esta iniciativa forma parte de los preparativos rumbo a los quinientos años de las conocidas apariciones marianas en el cerro del Tepeyac.

Un proyecto continental de renovación espiritual

Las directrices de este programa se encuentran detalladas en el documento titulado “Una tilma, un solo corazón: Caminando con Nuestra Señora de Guadalupe tras las huellas de San Juan Diego”. Dicho texto constituye un pilar fundamental dentro de la agenda estratégica 2025-2028 de la Novena Intercontinental Guadalupana, cuyo propósito principal consiste en propiciar una vigorosa transformación en las comunidades de fe y fomentar la concordia bajo el resguardo mariano.

La propuesta cobró impulso definitivo tras una cumbre celebrada en el santuario mexicano, donde representantes episcopales de México, Canadá y Estados Unidos sostuvieron deliberaciones conjuntas. Entre los asistentes destacaron figuras como el obispo Daniel E. Flores, autoridad de la diócesis texana de Brownsville y vicepresidente de la conferencia episcopal estadounidense; el obispo Oscar Cantú, desde California; el obispo mexicano Eugenio Lira Rugarcía; y el prelado canadiense Pierre Goudreault.

Calendario de entronizaciones y peregrinaciones

De acuerdo con el cronograma establecido, las catedrales norteamericanas albergarán las ceremonias de entronización a partir del periodo comprendido entre febrero y diciembre de 2027. Previamente, las imágenes impresas sobre un tejido de características similares al original serán entregadas a los obispos locales. Aquellas piezas que entren en contacto directo con la tilma original conservada en la Ciudad de México adquirirán la categoría de reliquias de tercer grado.

Tras la consagración inicial en las sedes episcopales, las efigies iniciarán un recorrido itinerante por los templos parroquiales y por zonas consideradas “Tepeyacs contemporáneos”, definidos por los organizadores como entornos vulnerables atravesados por dinámicas de marginación, flujos migratorios y contextos de violencia.

Para guiar este despliegue territorial, la iniciativa contempla la figura de los misioneros locales autodenominados “Juandieguitos”, quienes tendrán la misión de escuchar las demandas sociales y habilitar pequeños centros de acogida y formación religiosa.

Un camino hacia el Jubileo y mensaje actual

La estructura litúrgica de este proceso cuenta con el respaldo de un Rito bilingüe de entronización de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, diseñado inicialmente por la comisión litúrgica mexicana e implementado mediante misas solemnes y oraciones de consagración comunitaria.

Los prelados han subrayado que este esfuerzo espiritual no solo responde al aniversario guadalupano, sino que también antecede al Gran Jubileo de 2033, la conmemoración universal de los dos milenios de la redención cristiana.

Durante la inauguración de la novena, el Papa Francisco reflexionó sobre la vigencia de este mensaje al señalar que, aun en momentos complejos y desconcertantes, este periodo representa una coyuntura favorable donde la fe puede renovarse a través de la mediación mariana.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa

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