Santiago de Chile fue escenario de una significativa congregación episcopal y cívica, con motivo del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de la nación. Los obispos que conforman la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) se dieron cita en la imponente Catedral Metropolitana para una Misa Solemne, culminando así una semana de formación continua para el Episcopado. Este evento, celebrado en la tarde del 30 de julio, no solo conmemoró un siglo de devoción, sino que también reafirmó el profundo arraigo de esta advocación mariana en la identidad chilena.
La ceremonia contó con la presencia de destacadas personalidades, incluyendo al presidente de la República, José Antonio Kast, junto a otras autoridades civiles y militares. Representantes de las Fuerzas Armadas, Carabineros de Chile y Bomberos, instituciones que históricamente han tenido una fuerte vinculación con la figura de la Virgen del Carmen, se unieron a un numeroso grupo de fieles que llenó el recinto catedralicio, evidenciando la transversalidad de esta devoción.
Mons. René Rebolledo Salinas, Arzobispo de La Serena y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, fue el encargado de presidir la homilía. En su alocución, el prelado subrayó la trascendencia de la Virgen del Carmen para el pueblo chileno, resaltando su influencia no solo en el ámbito espiritual individual, sino también en la cohesión y el tejido social del país. Rebolledo Salinas enfatizó cómo la figura de la Madre de Dios, bajo esta advocación, ha sido un pilar en momentos cruciales de la historia nacional.
El Arzobispo dedicó una parte central de su reflexión al profundo simbolismo inherente a la corona, el cual, según explicó, no representa dominio o poder terrenal, sino una realeza que se manifiesta en la entrega y el servicio desinteresado al prójimo. “La esencia de esta coronación es elocuente”, afirmó Mons. Rebolledo Salinas. “Ella es la soberana de nuestra patria y de nuestros corazones; su reinado nos guía hacia Cristo; y su abnegación nos enseña que el verdadero liderazgo radica en el servicio”. Este mensaje resonó con fuerza entre los asistentes, que vieron en las palabras del presidente del Episcopado una invitación a la introspección y al compromiso social.
Continuando con su prédica, el líder episcopal profundizó en la antítesis entre la búsqueda de poder y la humildad mariana. “Lejos de la ambición por el control o la notoriedad, la Virgen María nos muestra que la auténtica grandeza humana se alcanza a través de la humildad sincera, la entrega sacrificial y la devoción a Dios y a nuestros semejantes”, sintetizó el Arzobispo. Esta enseñanza fundamental se presentó como un faro para la sociedad contemporánea, invitando a reevaluar los valores que rigen la convivencia.
En un gesto de profunda empatía y solidaridad, Mons. Rebolledo Salinas encomendó a la Virgen el sufrimiento de las familias chilenas que, en fechas recientes, padecieron las devastadoras consecuencias de un grave temporal que afectó a varias regiones del territorio nacional. Expresó, asimismo, su sincera gratitud a las autoridades, a las Fuerzas Armadas, Carabineros, Bomberos y a la innumerable cantidad de voluntarios que, con un encomiable espíritu de compromiso cívico, dedicaron sus esfuerzos al socorro y la asistencia de los damnificados por la emergencia.
La homilía también fue una oportunidad para rememorar la fecha fundacional de esta devoción patronal. El Arzobispo trajo a la memoria el 19 de diciembre de 1926, cuando Mons. Aloisio Masella, quien entonces fungía como Delegado Pontificio y Nuncio Apostólico, cumplió con el expreso mandato del Pontífice Pío XI de proclamar de forma solemne a la Virgen del Carmen como la Patrona oficial de los chilenos. Este hecho histórico, resaltado por Rebolledo Salinas, subrayó la constante presencia y protección de la Patrona en diversos pasajes de la historia del país.
“Así como nuestros antepasados, tanto en épocas de paz como en tiempos de conflicto, también nosotros llevamos su escapulario sobre el pecho y confiamos nuestras existencias a la custodia de la Reina de Chile, a través del rezo constante del Santo Rosario”, manifestó el prelado. Con estas palabras, Mons. Rebolledo Salinas destacó la perdurable importancia cultural y espiritual del Evangelio y la fe en la configuración de las instituciones nacionales, el sistema educativo y el vasto patrimonio cultural de la nación andina. “¡Nuestra Señora del Carmen vive en el alma de Chile!”, exclamó con fervor, cerrando esta parte de su intervención.
Como parte de las solemnidades que enmarcaron la celebración, fue presentado a los pies de la imagen de la Virgen del Carmen el “Evangelio de Chile”. Este singular volumen, un libro manuscrito cuya creación involucró a miles de copistas con motivo del Bicentenario de la República, simboliza la imperiosa necesidad de mantener un encuentro dinámico y personal con Jesucristo, nutrido por la Palabra divina y la celebración eucarística. Representa una síntesis de la fe viva del pueblo chileno.
Finalmente, Mons. Rebolledo Salinas extendió su agradecimiento a la Divina Providencia por este tiempo de gracia y a las numerosas agrupaciones y hermandades que, bajo el amparo de Nuestra Señora del Carmen, desarrollan apostolados que contribuyen al crecimiento del Reino de Cristo en la sociedad. El presidente del Episcopado chileno concluyó su intervención con una enérgica exhortación al pueblo creyente. Instó a que este significativo centenario se convierta en un potente impulso para proseguir, bajo la celestial guía de la Virgen, un camino misionero que conduzca indefectiblemente a Jesucristo. Su deseo es que este trayecto “nos forme en la fe, la esperanza y la caridad; forjando, con su intercesión, una nación que avance con determinación hacia la paz, la unidad y la justicia”.








