22 septiembre, 2026
Mons. Víctor Sánchez Espinosa en visita pastoral en agosto de 2026. Crédito: Arquidiócesis de Puebla

Al cerrar un ciclo de 17 años al frente de la Arquidiócesis de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa reflexionó sobre su labor pastoral y afirmó que el vínculo directo con los fieles constituyó el pilar fundamental de su gestión episcopal.

El pasado 21 de septiembre, el Papa León XIV aceptó la dimisión por límite de edad presentada por el prelado, quien cuenta con 76 años. Ante esta transición, el pontífice designó como nuevo arzobispo a monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, quien se desempeñaba hasta ahora como Arzobispo de Xalapa.

Tras entregar el bastón de mando, el jerarca eclesiástico manifestó sentirse en completa paz y con una profunda satisfacción por el deber cumplido a lo largo de este periodo, el cual comenzó formalmente en febrero de 2009 tras su nombramiento por parte del Papa Benedicto XVI.

Al echar la vista atrás hacia sus primeros meses en el cargo, reconoció que inicialmente pensó que su estancia en la diócesis sería considerablemente más breve. Sin embargo, el tiempo se extendió por casi dos décadas marcadas por un esfuerzo constante de visitas continuas a las comunidades.

Una diócesis con arraigo religioso y demografía católica sobresaliente

Durante su prolongado periodo al frente de la jurisdicción eclesiástica, los recorridos constantes permitieron al arzobispo emérito constatar de primera mano la devoción de los habitantes locales. Al caracterizar a la comunidad que ahora deja, la definió como una grey profundamente devota, eucarística y mariana.

En la actualidad, los datos estadísticos de la circunscripción reflejan una comunidad robusta conformada por aproximadamente cinco millones de fieles. La estructura pastoral se sostiene gracias a la labor de unos 670 sacerdotes, de los cuales el prelado encabezó la ordenación de 175 presbíteros, cifra a la que se sumarán diez nuevas ordenaciones previstas para el 5 de octubre.

Asimismo, los cálculos episcopales sitúan la proporción de población católica entre el 88% y el 89% dentro de los límites territoriales. El líder religioso atribuyó esta persistente vitalidad de la fe principalmente a la bondad innata de la feligresía y a la intensa labor evangelizadora desplegada conjuntamente por sacerdotes, consagradas y agentes de pastoral laica.

Como parte de su visión de integración eclesial, modificó la dinámica de las asambleas diocesanas. Mientras que en el pasado estos encuentros se limitaban casi exclusivamente al estamento clerical, impulsó activamente la incorporación de religiosas y laicos para enriquecer la toma de decisiones.

La liturgia como vocación vital y permanente

Lejos de apartarse por completo de la actividad pastoral, monseñor Sánchez Espinosa mantendrá su vinculación con la esfera litúrgica, un campo de especialización que marcó su trayectoria académica y sacerdotal en el Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo de Roma.

Su compromiso institucional incluye tareas dentro de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hasta la conclusión formal de su encargo en noviembre de 2027. Desde esa plataforma continuará respaldando comisiones dedicadas a la pastoral litúrgica, la piedad popular, el arte sacro y la música litúrgica.

Finalmente, el arzobispo emérito no descartó la posibilidad de retomar la redacción de artículos y ensayos orientados a profundizar en los distintos tiempos litúrgicos del calendario eclesiástico.

“Es mi vida la liturgia”, reiteró el prelado al enfatizar que su pasión por este aspecto central de la fe católica seguirá guiando sus pasos en esta nueva etapa de retiro y servicio continuo.

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